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La resurrección de Toño López

Por Francisco Villarreal

1 Para que no haya duda de las intenciones de la ultraderecha mundial operando desde Estados Unidos, me entero de que Scott Bessent, el sectario Secretario del Tesoro, confirmó la línea editorial de muchos medios, mexicanos y extranjeros, y subrayó la estrategia desplegada por Trump, sus títeres y sus titiriteros. ¡Terrorismo! ¡Uy, qué mello! Exigió a los países del selecto G7, países europeos, y a quien se digne escuchar, que afilen sus colmillos en la yugular del terrorismo. Y por aquello de que sean un poco despistados, les señala específicamente a Irán, y “desde Hezbolá hasta el Cártel de Sinaloa”. Nadie puede justificar el terrorismo, aunque surja de un deseo legítimo de justicia. El problema es que el terrorista identifica a su enemigo y ataca sin discriminar entre quienes son realmente los agresores y quienes no tienen manera de evitar la agresión. Un país o una raza no son homogéneos, hay élites gobernantes y/o sediciosas que son el verdadero enemigo. Invariablemente el terrorismo tiene una intención política, por lo tanto, social. Tiene qué ver con gobiernos y grupos de poder, no con el pueblo llano, y por desgracia es el pueblo llano el que sí se aterroriza y eventualmente sufre por el terrorismo. Precisando, el terrorista premedita su intención de aterrorizar sobre objetivos precisos para desestabilizar a una sociedad y evidenciar presuntas afrentas recibidas por esa sociedad.

2 Suponiendo que el régimen iraní patrocine a grupos terroristas, ¿fue un justo castigo masacrar a más de un centenar de niñas iraníes en una escuela? ¿O fue sólo otro acto de terrorismo? El apoyo desde Estados Unidos, de palabra y obra, al régimen de Israel contra Irán, Hezbollá o los hutíes, pretende defender a un país en peligro. Pero, a la fecha, la “paz inmobiliaria” de Trump para Palestina es un mal chiste y una mentira gorda, porque no ha frenado el genocidio sionista contra miles de civiles, hombres, mujeres, niños y ancianos. Los pleitos maritales entre Trump y Netanyahu son sobredimensionados en medios pero en la práctica la guerra contra Irán sigue vigente, que es también una guerra de Israel contra los países de Medio Oriente. Y aquí se pone en entredicho la hociconeada de Bessent, que replica las de Trump. Estados Unidos ha usado y practicado el terrorismo como justificación para cometer todo tipo de atentados, asesinatos, latrocinios… Al fin que es contra los “malos”. El mundo entero se hace de la vista gorda, porque se aplica terrorismo contra “terroristas”. La fórmula perfecta. Así que trasliterar el terrorismo hacia el crimen organizado, específicamente el del narcotráfico, es ahora la patente de corso que se autoriza Trump para asesinar, invadir, intervenir, desmantelar sociedades y soberanías. Curioso que no haya etiquetado como terrorista al Cártel Trump-Epstein que, sin dudas, tiene implicaciones políticas y sociales muy claras.

3 Aunque no se hubiese confirmado razonablemente la autenticidad de los audios del “Hondurasgate”, que descubren un complot trumpista-sionista para minar las democracias latinoamericanas, esa estrategia ya se despliega con todo descaro. La operación marcha, y se reproduce en México desde los lugares y personas acostumbrados. La presión por Rocha Moya se incrementa en tanto el caso de Maru Campos, sus amigos de la CIA, su “policía de NY”, sus negocios con Israel a costas de recursos naturales críticos, sugiere un separatismo todavía incipiente pero muy consistente con la avidez territorial de Trump y la codicia de nuestros propios vendepatrias, de todos conocidos. Trump ha sufrido una derrota diplomática contundente en su reciente viaje a China; Putin y Xi Jinping pusieron sal a la herida en su reciente reunión y, además, le dieron a Trump clases de diplomacia, economía, geopolítica y algunos trucos de jugador de póker. Si bien Trump se ha exhibido siempre como un patán, esta vez la dimensión del ridículo y de su incompetencia es mundial. El pope de Mar-a-Lago debe estar furioso. El caos económico internacional que él ha provocado le reditúa ganancias en su voraz chequera, pero lo aleja cada vez más de la credibilidad, la legitimidad y la legalidad en su propio país. Trump lo sabe; pero él y su camarilla sionista están en el poder y no están dispuestos a dejarlo. Aunque se habla, ¡por enésima vez!, de negociaciones y alto al fuego, el fracaso de Trump en Irán es evidente, y esto no crea sino adelanta la agenda depredadora de Trump y de la ultraderecha sionista, y pone en la mira a las democracias americanas. 

4 Las exigencias de Trump para que otros países se sumen a su lucha terrorista contra el narcotráfico ya son súplicas disimuladas con amenazas. Trump necesita deslindarse de Irán y tener victorias reales, porque la mayoría de los estadounidenses ya no creen en sus fantasías triunfalistas. A pesar de que está manipulando frenéticamente el sistema electoral, siempre está el riesgo de perder escaños en las elecciones intermedias de noviembre. Lo que lo pondría a expensas de sus odiados demócratas, independientes y algunos republicanos serios o despechados. Esto también lo saben fuera de Estados Unidos, y apoyar la dizque lucha de Trump contra el terrorismo es apoyar su sedición contra las democracias americanas. Es decir, un brete geopolítico y económico que añadiría nuevos factores de inestabilidad mundial a los que ya hay en Medio Oriente. México no ha llegado al extremo de los groenlandeses, que recién prácticamente echaron de Nuuk al representante trumpista Jeff Landry. Un trato que deberían aplicarles a los enviados de Trump en todo el mundo. Pero México ya resiente la presión de Estados Unidos, porque empiezan a flotar las heces de la intromisión gringa en nuestros asuntos. Una injerencia de larga data pero que hoy se despliega con prisa y se pone más en evidencia con el gobierno panista de Chihuahua. La amenaza es real, a pesar de los florilegios del político pugilista Markwayne Mullin, sectario Secretario del Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos y vicario de Trump en ICE, o del agente 00 Matancero que se ostenta como embajador en México. 

5 Es complicado entender qué pasa en los laberintos de la “diplomacia”. Trump intenta involucrar a más países en la escalada violenta que despliega o prepara prácticamente en todos los continentes. El país terrorista por excelencia no es Irán sino Estados Unidos y, por extensión, Israel. Pero el orden mundial ya está alterado. En Europa del este, Rusia y Bielorrusia hacen ejercicios de calentamiento en las narices de la OTAN. Putin desata una terrible revancha contra Kiev por el ataque ucraniano a un centro escolar… ¡en Ucrania! Irán recupera el apoyo ruso para su desarrollo nuclear. China también se pavonea frente a Taiwán desplegando las joyas de su armada. El ayatolá Mojtaba Khamenei ordena que las reservas de uranio enriquecido no saldrán de Irán. Rusia declara su apoyo total al régimen cubano frente a las amenazas de Trump, China es más mesurada pero ya le resopla en la nuca. Trump necesita una victoria fácil, y supone que Cuba sería la opción más viable a corto plazo. Un conflicto inventado que, en su origen, fue la defensa de Cuba frente a la reiterada intromisión de activistas estadounidenses (léase exiliados cubanos en Florida), intromisión que fue denunciada oportunamente ante instancias internacionales y el propio gobierno de Estados Unidos. Decía el escritor Terry Pratchett que hay que creer en una fantasía, de otra manera no podría convertirse en realidad. Esto, dice, nos hace humanos. Terry no vio la otra cara de la moneda. Tal vez porque no conoció a Donald Trump, de seguro lo hubiera arrojado por el borde de su Mundodisco, directo a las fauces del Gran A’Tuin. La fantasía perversa de Trump no sólo ha puesto de cabeza al mundo, también trata de crear una utopía salvaje en donde puede alardear de su robo del petróleo venezolano; de su piratería homicida en el Caribe; de su derecho imaginario para extender el territorio estadounidense; de su abierta manipulación del sistema electoral propio y ajenos; de su latrocinio sobre recursos de otros países; de las mordazas que impone a la libertad de expresión; de su desprecio por los derechos humanos en general; de su autonegociada inmunidad ante cualquier investigación en su contra y de los suyos; de su insólito intento de premiar, en efectivo, a delincuentes golpistas… A pesar de que en México hemos tenido gobiernos muy corruptos, ninguno fue tan poderoso ni tan cínico como el de Donald J. Trump. No creo que sea necesario describir el perfil de partidos, periodistas, medios, e individuos, que abiertamente apoyan la intromisión de Trump en México y su evidente intención de destruir la soberanía nacional. Ellos se autodenuncian solos. Les urge a estos obvios traidores mexicanos resucitar a don Antonio López de Santa Anna, porque en sus activos políticos les sobran narcisistas, ególatras, corruptos, y peores bichos a la altura de don Toño López, pero ni uno sólo podría matizar su incompetencia con unas cuantas hazañas como las del “Héroe de Tampico”, esas sí, muy reales.

José Francisco Villarreal ejerció el periodismo noticioso y cultural desde los años 80. Fue guionista y jefe de información en Televisa Monterrey. Editó publicaciones y dirigió el área de noticias en Núcleo Radio Monterrey. Durante el neolítico cultural de Nuevo León, fue miembro del staff del suplemento cultural “Aquí Vamos”, de periódico “El Porvenir”; además fue becario de la segunda generación del Centro de Escritores de Nuevo León. Ha publicado dos poemarios: “Transgresiones” y “Odres Viejos”. Actualmente en retiro laboral, cuida palomas heridas y perros ancianos mientras reinventa la Casa de los Usher.

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// Francisco Villarreal

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Autor: lostubos
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