Por María Beasain / IAQuemada
La disputa por la Rectoría de la Universidad Autónoma de Nuevo León se ha convertido en un campo de batalla donde se confrontan el proyecto de colonización partidista del Gobierno del Estado y el esquema corporativo de la élite universitaria tradicional: Movimiento Ciudadano contra el PRIAN. El afán del gobernador Samuel García por controlar e incidir en la vida política de la UANL no es una ocurrencia reciente, por el contrario, responde a una estrategia diseñada detalladamente desde el inicio de su administración.
Al arrancar su gobierno en 2021, el mandatario estatal bloqueó la incorporación de Juan Paura García al equipo de la Tesorería del Estado —pese a que en el ámbito político se daba por hecho dicho nombramiento— y, en su lugar, prefirió “apoyarlo” para que escalara posiciones dentro de la estructura interna de la universidad. De esta manera, Paura García asumió primero como secretario académico y luego como secretario general, bajo un plan inicial del gobernador para convertirlo en el sucesor natural del rector Santos Guzmán.
Sin embargo, el 25 de junio de 2025, el gobernador cambió sorpresivamente de estrategia. Samuel García “invitó” a Juan Paura a sumarse al gabinete estatal como titular de la Secretaría de Economía, dejando vacante la posición administrativa clave dentro de la universidad. En su lugar, el gobierno operó para imponer a Mario Alberto Garza Castillo como nuevo secretario general, cargo que asumió tras dejar la dirección de la Facultad de Derecho y Criminología. Dado que la secretaría general funciona históricamente como la antesala indiscutible hacia la rectoría, la colocación de Garza Castillo —un perfil estrechamente alineado a la política naranja— pavimenta la ruta para que Palacio de Cantera tome las riendas de la institución.
Garza Castillo es egresado de Derecho, cuenta con una maestría y un doctorado en Ciencia Política por la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne y desempeñó el cargo de consejero presidente de la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León hasta 2021. Aunque su designación en la secretaría general fue inmediatamente seguida por visitas al Palacio de Gobierno para refrendar el apoyo de la UANL a las agendas estatales, su perfil genera un fuerte rechazo en el poderoso grupo de exrectores, quienes lo perciben como un agente externo de la “política naranja”. Garza Castillo ya había competido por la rectoría en 2015, ocasión en la que impugnó la inercia interna declarando que la ley universitaria no exige ser secretario general para acceder al máximo cargo.
Frente al riesgo de una intervención gubernamental directa que rompa el pacto de alternancia tradicional, el consejo de exrectores promueve la candidatura de unidad del doctor Óscar Vidal Gutiérrez. Vidal Gutiérrez, actual director de la Facultad de Medicina y del Hospital Universitario, es un reconocido ginecólogo oncólogo, investigador nacional Nivel I y posee un amplio arraigo en las estructuras académicas de la institución.
Vidal Gutiérrez se perfila como el candidato idóneo para aglutinar el apoyo de las facciones tradicionales del PRI, del PAN y de sectores de Morena, presentándose como una barrera de contención técnica frente a la influencia de Movimiento Ciudadano. Su postulación cuenta con la simpatía de la base médica e investigadora. La sucesión del rector Santitos ya entró en crisis, su complicidad con malos manejos, también. En cuestiones públicas, ninguna autonomía proporciona fuero. Literal.



