La Fiscalía General de Justicia de Veracruz informó que presuntamente el objetivo de los asesinos en Minatitlán, Veracruz, era “La Becky”, una mujer “trans” dueña del bar “La Esquina del Chacal” en el mismo municipio. “La Becky” es una de las víctimas mortales del ataque del pasado viernes donde también mataron a siete hombres, tres mujeres y un menor de un año. Más tarde murió otra persona en un hospital. Ese día varios criminales irrumpieron en una fiesta en la palapa en el callejón 5 de Septiembre, de la colonia Obrera, y asesinaron a 13 personas.

“Los Potros” ya fue clausurada y todavía se observan mesas rotas, restos de comida y bebida, y sangre en el suelo y en los manteles.

Sufren momentos de angustia en funeral

Mientras familiares velaban a una de las víctimas en una funeraria de la sección 10 en la colonia Cuauhtémoc, una persona armada lanzó una piedra y rompió un vidrio en la parte trasera del lugar. De acuerdo con testigos, después huyó del lugar.

Varias personas, al oír el ruido, salieron del velatorio porque pensaron que era un ataque. Más tarde policías estatales, comandados por el titular Hugo Gutiérrez Maldonado, llegaron al lugar y realizaron un operativo en los alrededores de la colonia Cuauhtémoc. No lograron detener a nadie.

Remataron a bebé

Sobrevivientes de la masacre narraron que los atacantes dispararon en repetidas ocasiones al bebé de un año que se encontraba en el evento.

En entrevista con Notimex varios sobrevivientes relataron los sucesos, contradiciendo las versiones oficiales que se dieron durante la noche. En ellas detallan que los sujetos armados remataron a todas las víctimas, incluyendo al bebé, identificado como Santiago “N”.

“Seguía más. Yo dije, fue un balazo, pero fue una rociadera… porque estaban muertos y ahí mismo le seguían dando. Al bebé lo siguieron rematando, le dieron en el corazoncito. Cómo no se van a dar cuenta si lo traía la mamá cargando. A la mamá también le dieron. Yo creo que el papá lo quiso cubrir, pero le dieron en la cara”

Los obligaron a presenciar la masacre

Varios testigos concordaron en un hecho: los atacantes sometieron a los sobrevivientes y víctimas a tortura psicológica, obligándolos a presenciar el momento en que disparaban y asesinaban.

“A los que estaban agachados les decían que voltearan a ver a los muertos, les volvían a dar. Que los miraran, volteabas a verlos y te decían voltéate. Creo que buscaban a alguien, te apuntaban a la cabeza o la espalda con armas largas”.

“Eran como seis personas. Yo sólo vi al que me estaba apuntando, sólo decía: en tus manos encomiendo mi espíritu, perdóname, perdóname, me cubro con tu sangre preciosa y grité: la sangre de Cristo tiene poder, el hombre se dio la vuelta y ¡pam! le dio al que estaba a lado; ¡pam! le dio al que estaba del otro lado, y dije, me va a tocar en la espalda, pero se fueron. Luego vi a mi comadre, yo le decía, ¡párate manita, párate!, pero no, ya la habían matado”.

Por irse temprano se salvan

Otros sobrevivientes refirieron que se salvaron por abandonar la fiesta a tiempo. El evento social iba a concluir a las 22:00, y el ataque ocurrió a las 21:00, durando 20 minutos. Algunos asistentes comenzaron a irse desde las 18:00, argumentando que “eran días para guardarse y no para celebrar”.

Con información de Notimex

Foto propiedad de: Cuartoscuro

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