Por José Jaime Ruiz.

El presidente Andrés Manuel López Obrador prefiere el ejercicio del exceso en redes sociales; la ciudadana Beatriz Gutiérrez Müller, la contención, la represión. Entre el político y la ciudadana, con un cargo de recuperación histórica en el gabinete marital ampliado, no hay congruencia. Para uno las redes son benditas; malditas, para la otra.

Las redes seducen, enredan, atrapan. Estar en vilo es su promesa y acción. Suspenso y suspenderse. La genealogía de los bots no tiene madre, ¿hay que buscarla? Tiene razón Andrés Manuel, cada bot es boomerang. Jode a quien lo produce. Enmascaradas fakes, mentiras, salen a la superficie en su leprosa condición de bajo fondo. Ninguna mentira instantánea se reproduce eternamente.

¿Por qué Beatriz se retira de Twitter?

Por darle mayor importancia que Twitter merece. Beatriz se enredó en las redes, perdió. Las redes son para hacer personajes, no personalidad. Las redes son una mentira, no una verdad. Una labor de seducción, aunque exista la animadversión, la “infame turba” de los bots.

Beatriz cayó y calló. La doblaron. Ahora prefiere la lírica con Manzanero que la épica de la Cuarta Transformación. Qué poca fue su presencia en el hastío de las redes sociales. Maculada, prefiere reprimirse a manifestarse. Hay una seducción en las redes, “la soledad se siente acompañada” Ahí todo uso es abuso.

El argumento de Beatriz es inválido.

Si su único fin de abrir la cuenta era “verificar” su identidad ante no apócrifas (bella palabra que significa más de lo utilizado), sino falsas, se hubiera quedado en eso. Y ya. (¿“Propia identidad”?) ¿Para qué participar con textos y poemas? ¿En reflexiones y defenestraciones?

Andrés Manuel prefiere el exceso, Beatriz la limpieza. Y la “limpieza” por cualquier ángulo social que se vea, es fascista. Inclusive ante la obscenidad de las redes, no la tolerancia, el respeto. Las agresiones digitales son parte de esta nueva comunidad que, frecuentemente, lo único común es el ataque.

Conscientes o pagados, bienvenidos los ataques, la diferencia, la pluralidad. No cejes, Beatriz. Hay inmensos predios digitales. Eres figura pública: publica. ¿Hay maldición en las redes? Claro. ¿Bendición? También. Renunciar nunca ha sido una opción para ti. Vuelve.

@ruizjosejaime