Por Francisco Tijerina.

“¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?”

Chava Flores

Solicito el perdón y clemencia de mis dos lectores (Catón dixit), por mantenerme enganchado con el tema del transporte en Nuevo León, pero es que las oscuras fuerzas del destino se empeñan en sostener en el top de la agenda el asunto.

Cuando la lógica indicaría que como sociedad deberíamos hacer de la crisis una oportunidad, resulta que los actores públicos se empeñan en politizar el caso y no buscan soluciones, sino más complicaciones para que el tema no se resuelva.

Por años todos se han quejado del pésimo servicio, del haber entregado el transporte a un puñado de concesionarios y un grupo de permisionarios de centrales obreras sin pensar jamás en el beneficio ciudadano; por años también se ha dado el sainete del incremento de tarifas y así, a golpe y porrazo, el precio se ha elevado hasta convertirse en el más alto de todo México y todo estaría bien si el servicio correspondiese al precio, pero resulta que no es así.

Aquí todo está al revés.

¿Quién entiende la posición de los organismos intermedios que más bien parecen “medios organismos en el inter”, cuando en el seno de la Comisión de Costos y Productividad proponen un incremento de dos pesos en la tarifa ordinaria y no tocar la de la Tarjeta Feria, pero cuando se da la votación en el Consejo del Transporte se abstienen de votar? Me refiero a los Ipecos del Ccinlac, Caintra, Canaco y demás.

Hoy tenemos ante nosotros la posibilidad no sólo de resolver el transporte público, sino de avanzar en el tema de la colapsada movilidad urbana, abonando además a la reducción de contaminantes en el ambiente; pero no, aquí lo primero es la grilla y la política, aquí primero hay que vestirse con piel de oveja simulando (repito, reitero y subrayo el simulando) que se está del lado del pueblo cuando en realidad es todo lo contrario, porque lo único que pretenden es golpear al gobierno y servir a los intereses de algunos partidos.

¿Quién en Nuevo León tiene los tamaños para dar un golpe en la mesa y reunir a la academia, investigadores, especialistas, empresarios de verdad (no los camioneros interesados, ¡por favor!) y líderes que verdaderamente piensen en el beneficio colectivo, para, dada la voluntad del gobierno de meterle dinero en serio al asunto, aprovechar el momento para arreglar de una vez por todas el futuro de nuestra metrópoli?

No es un secreto: hay que rediseñar el sistema, no sólo las rutas y recorridos; hay que tirarlo todo y volver a empezar de cero. Y aquí los empresarios del transporte tienen de dos sopas: o se quedan, aceptando la necesidad de cambiar; o aceptan la requisa y que se les pague cuando se pueda.

El Consejo Nuevo León pudiese ser un ente que lleve la batuta. ¿Le entrarán para hacer de la crisis una oportunidad?

ftijerin@rtvnews.com

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