Entre las muchas mentiras que se han divulgado de van Gogh está la supuesta oreja que le regaló a una sexoservidora en 1888 tras cortársela. Distintos especialistas de arte han aclarado que no se cortó toda la oreja, sino el lóbulo, y que tampoco se la obsequió a nadie.

Aquél episodio que se encuentra sólo en el imaginario colectivo, parece haber manchado para siempre su vida y obra, aunque el artista, crítico de arte y ‘youtuber’ español Antonio García Villarán lo señale como el peor de los pintores impresionistas, pero el mejor como producto para mercadotecnia.

Considerada su obra maestra

Y es que resulta que los personajes envueltos en dramatismo siempre llaman la atención del público. En este caso, La noche estrellada, un cuadro que Vincent realizó a mediados de 1889, apenas un año antes de su muerte, es considerado su magnum opus, además de una de las pinturas más famosas del mundo.

La historia de este óleo comenzó desde la cuna de van Gogh, quien con su nacimiento se hizo acreedor a la sombra de su hermano menor, un niño nacido 12 meses atrás al que sus padres habían decidido nombrar igual, pero que falleció durante el parto.

Su primer y falso amor

Anna Cornelia, su madre, jamás superó la pérdida de su primogénito y se volvió una mujer fría y distante, hiriendo al pequeño Vincent, que nunca recibió el amor que tanta falta hace en la infancia pero de ella aprendió a amar el campo.

Como su familia no tenía dinero, tuvo que dejar la escuela para trabajar en una galería de arte, donde descubrió su pasión y conoció a quienes serían su base e inspiración. Pero entonces se enamoró. La hija de la dueña de la pensión donde se hospedaba le robó el corazón tras sólo intercambiar unas miradas.

Un artista que se saboteaba solo

Solía hacer eso, como nadie nunca le había dado amor, caía rendido ante cualquier acción. Y allí vivió su primera decepción amorosa, se mudó y comenzó a estudiar teología. Llegó a hablar con fluidez 6 idiomas pero se saboteó cuando le pidieron adentrarse al Latín para ser admitido en la Universidad.

Entregó su casa a personas en situación de calle, tenía 27 años y ni en la Iglesia lo admitían. Poco más tarde conoció a ‘Sien’, una sexoservidora alcohólica, enferma de sífilis, que lo volvió loco. Otra vez imploraba amor.

Mantenido, incapaz de ver por sí mismo

Fue su hermano Theo quien lo forzó a terminar esa relación amenazándolo con dejar de enviarle dinero para sus pinturas. Vincent no era capaz de sostenerse por sí mismo ni económicamente ni emocionalmente y a sabiendas de ello Gauguin lo amenazaba con mudarse y dejarlo solo.

Tras una discusión con el que creía su único amigo, se cortó el lóbulo de la oreja y lo internaron en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence. Al salir nunca volvió a ser el mismo, escuchaba voces y sentía que alguien lo quería envenenar.

El cuadro de la esperanza

Fue en ese sanatorio donde su hermano Theo, preocupado, lo visitó para informarle que había logrado vender El Viñedo Rojo, una obra hecha en 1888, y que además su esposa estaba embarazada y planeaban nombrar al niño Vincent.

Aquella noche, después de una larga vida de sufrimiento, saboteos, corazones rotos, rechazos, y pocos amigos, van Gogh salió a mirar el cielo y notó que había una noche estrellada. Entonces tomó sus pinceles y plasmó lo que veía, un manto de esperanza.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.