El principio del fin, y el fin del principio. Dos procesos y dos ámbitos, uno el Nuevo León, el otro en todo México. Los periodistas Eloy Garza, Obed Campos y José Jaime Ruiz, se dieron a la tarea, si no exhaustiva si intensa, de anotar en el diálogo las peculiaridades de los gobiernos estatal y nacional. Sin unirlos como entidades interactuantes… todavía.

“Si no fuera trágico, sería cómico”, dice Obed campos sobre el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón. Y como apunte previo al señalamiento cómo naufraga una administración pública estatal por falta de funcionarios capaces, incluyendo al propio gobernador, por la inexplicable desaparición de recursos, o por el desmantelamiento de instituciones tan sólidas como Agua y Drenaje de Monterrey, los tres periodistas coinciden en el pésimo manejo de la comunicación social, y las contradicciones internas que se han hecho públicas y además escandalosas. El paso de la comunicación “bronca” y claridosa del candidato, a la comunicación salvaje y evasiva del funcionario.

La verdadera agenda de López Obrador, asegura Eloy Garza, son los cuatro grandes “des”: Desigualdad, Desconfianza (hacia el político profesional), Desnivelación (divergencia de rumbos de partidos y ciudadanos), y Destrucción del tejido social (por la violencia del crimen organizado). Y además hace una observación muy pertinente sobre quiénes llevaron a Andrés Manuel a la Presidencia de la República… y no son precisamente los pobres de solemnidad que justifican los programas sociales del Gobierno Federal.

El propio Eloy Garza señala algo, que no por ser una proposición sensata deja de ser alarmante: “Los grandes errores de los nacional populistas, como Jaime o como López Obrador, es que no son buenos administradores”.