Por Eloy Garza González.

Stephen Jay Gould fue una celebridad en la farándula científica mundial. Como paleontólogo formuló una teoría que pretendía corregir la evolución de las especies de Charles Darwin y que denominó “el equilibrio puntuado”: la evolución biológica ocurre después de largos períodos de estabilidad, interrumpidos por una ruptura o salto radical.

Pienso que el equilibrio puntuado de Gould también se aplica al deterioro social. A lo largo de muchos sexenios, México mantuvo una relativa estabilidad en su seguridad pública, pero se acumuló una degeneración oculta que irrumpió con una ruptura o salto radical de espantosa violencia colectiva. Esto se dio en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. El problema no sucedió de improviso; se formó poco a poco. Peña cerró su gestión con 156 mil 437 homicidios reportados, 34 mil 824 más que con Calderón. Una cifra delirante.

¿Cuáles fueron las causas de esa degeneración oculta del tejido social? Muchas. Y cada uno requiere de especial análisis. Empresarios y comerciantes casados con narcos y criminales; prensa vendida, padres permisivos con hijos drogados y embrutecidos por el alcohol; escuelas patito; una clase política cada vez más envilecida y corrupta.

¿Qué pasa cuando bajan las defensas de un organismo social? La bacteria de la violencia se disemina a sus anchas. En dos sexenios México retrocedió décadas.

El equilibrio puntuado de Gould detonó tras concentrarse lentamente, infectando a toda una comunidad que se creía víctima inocente, cuando en realidad fue la causa de su propia destrucción.

Tarde o temprano, por efecto del equilibrio puntuado de Gould, las cosas volverán a su normalidad: Alfonso Durazo ha prometido que a mediados del sexenio de AMLO la violencia cederá a grados moderados y se prolongará un nuevo periodo de estabilidad social. Ojalá. No tenemos por qué dudarlo. Y sí tendremos qué reprochárselo a AMLO y a Durazo si sus promesas son mentiras. ¿Seguiremos cumpliendo eternamente este ciclo pendular de estabilidad y saltos violentos? Si, a menos que ocurra un milagro. Y ya nadie en México cree en los milagros.

eloygarza1969@gmail.com

@eloygarza

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.