Por Félix Cortés Camarillo.

Ni fu ni Fa

Democracia que se convierte en banalidad

puedes elegir sin diversidad

Si no estás con los gigantes te aplastarán

Toma voto inútil. Ni fu ni fa.

Skap, Ni fu ni fa.

La situación política mexicana nos hace recordar el viejo anuncio comercial que aludía la relatividad de calificar un vaso medio vacío o medio lleno de agua. Así, se podría pensar que estamos disfrutando de un gobierno sabio y justo, o encaminados a someternos a una dictadura opresiva y cínica.

El vaso medio vacío sería la concentración del poder del Estado en una sola persona, el titular del Ejecutivo, que dispone a su propio arbitrio la forma en que se comportan las otras instancias del poder del Estado; en este caso el legislativo. Eso es lo que ha hecho el presidente López.

Como es de conocimiento público, los llamados representantes populares –que en realidad representan a un organismo político llamado Morena– por la autoridad que les otorga su predominio numérico en la Cámara de Diputados, intentaron introducir cambios legales de último momento para impedir la alternancia en la presidencia de la mesa directiva de ese cuerpo legislativo. Se pretendía que Porfirio Muñoz Ledo, hoy morenista, permaneciera en la presidencia aprovechando la aplanadora numérica. Tuvo que presionar el presidente:

“Imagínense que nosotros, que estamos planteando una transformación permitimos eso, o un partido que porque tiene mayoría puede aprovechar para modificar una ley en beneficio personal, en beneficio de grupo, en beneficio de una facción, pues eso es un retroceso” les dijo a sus correligionarios agregando: “Yo no podía meterme, pero eso era una vergüenza”. Sin embargo, se metió; Porfirio presentó su renuncia y a estas horas ya deben haberse puesto en orden los morenistas regañados.

El vaso medio lleno lo representa el hecho de que la actitud del presidente López es la correcta y la justa, la respetuosa de la ley y la que se apoya en la ética.

En el deber ser, al Presidente no tendría por qué interferir, aunque actúe con prudencia y buen juicio, en los procedimientos de un poder supuestamente autónomo, independiente, aunque esté dominado por la nueva versión del viejo PRI, autoritario y protagonista de una presidencia imperial. Eso es lo que está haciendo un día sí y otro también el presidente López.

México necesita dar un paso adelante hacia su consolidación como un estado moderno y democrático, respetuoso de las leyes, para no depender de la magnificencia de un monarca o los valores morales que indiscutiblemente tiene Andrés Manuel. Sólo así vamos a evitar la dependencia de si el vaso está medio lleno de cordura o medio vacío de respeto a la ley y la justicia.

felixcortescama@gmail.com

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