Por José Jaime Ruiz.

¿Cuántos PRI existen en el estado de Nuevo León? Los suficientes como para hacerse bolas. No hay un liderazgo que los una y lo que predomina son los intereses de grupo. Como el exhibido en el municipio de Juárez donde los medinistas, quienes crecieron bajo el poder del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz, ya marcaron su raya. Para la gubernatura, candidatean al actual presidente municipal de Monterrey, Adrián de la Garza; para la ciudad de Monterrey, al líder tricolor en el Congreso, Francisco Cienfuegos; para la dirigencia estatal al alcalde de Juárez, Heriberto Treviño.

Jorge Mendoza, el publirrelacionista de TV Azteca, rompió con el grupo de los medinistas cuando se enteró que Paco Cienfuegos lo espiaba. Mendoza, a pesar de su cercanía con la alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores, prefiere mantener su movilidad y maniobra política, por eso ordenó al dirigente estatal del partido, Pedro Pablo Treviño, “destapara” este fin de semana a la alcaldesa de Guadalupe, Cristina Díaz, quien podría agrupar posiciones y encabezar una candidatura de unidad. Hoy mismo los medinistas rechazaron la propuesta. “No es tiempo de candidatear”, atajó Cienfuegos.

Entre los demasiados PRI destaca el trabajo de César Garza Villarreal, alcalde de Apodaca y presidente de la Federación Nacional de Municipios de México. César ha conseguido el apoyo de las mayores centrales de trabajadores de Nuevo León en las personas de Ismael Flores (CTM) y Félix Coronado (CROC), ha tendido lazos con los empresarios y ha sabido acercarse el priismo tradicional, más allá del Grupo Apodaca.

La alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores, y su marido Abel Guerra, tienen un fuerte arraigo en el PRI, pero desde hace meses coquetean con Morena a través de Yeidickol Polevnski, dirigente de ese partido, Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación y el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo. La indefinición de Clara Luz le resta puntos al interior del PRI y aún no logra un amarre serio con el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

Para muchos, Ildelfonso sería el gobernador ideal para Nuevo León, después del desastre de los sexenios de Medina de la Cruz y de Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco. Guajardo tiene el beneplácito de los empresarios y de los poderosos medios de comunicación de Nuevo León. Sobrio y serio, podría retomar la inversión económica y social que terminó cuando José Natividad González Parás escogió a Medina de la Cruz como su sucesor. Uno de sus operadores, Felipe Enríquez (el otro es Rogelio Cerda), aseguró que no dejarán el partido en manos de los medinistas: “La primera característica de Cienfuegos, que es el coordinador de la corrupción, es el agandalle, perdón por la expresión, pero se la van a pelar, no van a suceder las cosas así, no van a suceder como en el pasado, no los vamos a dejar, somos más los que queremos el bien del PRI”.

El PRI puede regresar a la gubernatura de Nuevo León, pero no en las condiciones actuales. Existen desde hace meses candidatos y candidatas, entre ellos César Garza, Adrián de la Garza, Clara Luz Flores, Ildefonso Guajardo y ahora Cristina Díaz. El PRI administra los municipios con mayor demografía electoral, como Monterrey, Guadalupe, Apodaca, Escobedo, Juárez. Necesita que sus alcaldes no sólo administren, sino que gobiernen bien en el último lapso de su trienio, sin esa condición, no ganan.

El PRI está en modo de rebatiña: sólo se ponen de acuerdo en estar en desacuerdo. Superar esta etapa primitiva es urgente… o morirán (electoralmente) sin este intento.

@ruizjosejaime

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