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9M: Las desaparecidas, Ackerman y el Bronco

Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El 24 de febrero, Día de la Bandera, John Ackerman trató de desabanderar el 9M que, en la percepción de muchos, la derecha ya se había apropiado. Escribió el esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, en La Jornada: “¡Las mujeres, a sus casas!”.

“…una acción que pide que las mujeres se retiren a sus hogares es incongruente con el propósito que busca promover. Invisibiliza a las mujeres al mandarlas al espacio privado históricamente considerado su dominio, en lugar de invitarlas a salir a ocupar el espacio público que han conquistado con gran valentía a lo largo de las últimas décadas.”

Creo, con John, que el espacio público debe ser no solo ocupado, también colmado y desbordado por las mujeres, su activismo y manifestaciones. Tal vez eso lo veamos no el 9 sino el 8M. Quedarse en casa el día 9 es un acto de resistencia, simbólico, casi una revolucionaria metáfora social por las desaparecidas. Así como desaparecen, violan, agreden, asesinan a las mujeres en el espacio público, el simbolismo de “desaparecer” el 9M es significativo. Hay ausencias que triunfan, como dice una canción mexicana, y de eso se trata: hacer ganado lo perdido. La visibilidad, paradójicamente, viene de la crítica por ser invisible, invisibles. Por otro lado, los “espacios privados”, ¿hasta dónde son privados cuando convenimos que todo lo personal es político?

El 8M es asistencia; el 9M, resistencia. Visibilidad e invisibilidad, dos caras de un mismo movimiento que se inscribe en una emancipación.

Por eso hay que condenar a los oportunistas oficiosos, como el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, quien decreta la suspensión de clases para el 9M. El Bronco desvirtúa la legítima lucha feminista y, con ello, convierte en asueto para hombres y mujeres ese día. La suspensión de clases deforma el objetivo de la lucha feminista. No se puede esperar otra cosa de un gobernador misógino:

“Mi caballo anda conmigo como anda mi vieja y come menos que mi vieja, entonces me sale mucho más barato mi caballo que mi vieja.”

“¿Por qué estamos haciendo prevención?… Es mejor que nosotros como padres le digamos al hijo: mira lo que va a pasar, mira hijito, ven acá, a una niña gorda (embarazada) no la quiere nadie, sí es duro, pero los va a sorprender.”

La suspensión de clases, como una concesión para maestros y maestras, mina la lucha feminista, al menos en Nuevo León. ¿Por qué no repartir la asistencia escolar entre los salones de maestros? La invisibilidad del 9M hace visible la presencia de las mujeres, su combate al feminicidio, a la violencia de género y es, también, esencialmente anticapitalista porque impugna el consumismo.

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// José Jame Ruiz

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Autor: José Jaime Ruiz
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