Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.” // Martin Luther King

Junto con el enorme reto que como sociedad tenemos de vencer a un enemigo invisible como lo es el Covid-19 y que amenaza a la humanidad entera, los seres humanos deberemos enfrentar a uno más peligroso y que en tiempos recientes ha demostrado causar más muertes que cualquier epidemia: la violencia intrafamiliar.

Porque obligados a permanecer en una cuarentena forzosa en nuestros hogares, el encierro, el tedio y muchas otras cosas más serán un cocktail de cultivo ideal para detonar roces, peleas y discusiones por el menor detalle, que si no se saben sobrellevar terminarán en pleitos, broncas, reclamos, golpes y hasta en heridos… o muertos.

Por eso resulta de fundamental importancia el que aparejada a la campaña de recomendaciones para prevenir contagiarse del coronavirus, nuestras autoridades emprendan otra mucho más intensiva de fomentar la paciencia, la prudencia, tolerancia, respeto y un rotundo no a la violencia, con mensajes de “piénsalo dos veces”, “no digas algo de lo que te vayas a arrepentir después”, “pon distancia y espera a que se calmen las cosas”.

Es natural, la convivencia diaria provoca fricciones en la casa o la oficina, pero el estar tanto tiempo juntos incrementa los niveles de intolerancia y cualquier detalle se magnifica, de suerte tal que una cosa va llevando a la otra y a una mala respuesta le sigue un grito y así el tema va escalando hasta llegar a un punto insostenible.

En fechas recientes hemos tratado el tema de la violencia y el cuidado a las mujeres. Esta puede ser una excelente época para demostrar que como sociedad hemos aprendido la lección y tomado conciencia de todo cuanto se dijo hace apenas unos días. Tendremos que coexistir durante muchas más horas juntos y no son vacaciones, al principio lo parecerán, pero a fuerza de vernos las caras todo el día, todos los días, empezará el aburrimiento y el hartazgo y los nervios se pondrán de punta, a tal grado que el simple vuelo de una mosca será motivo para iniciar una discusión.

Paciencia, prudencia, tolerancia, respeto, comprensión, entendimiento, serán las claves para sobrellevar el encierro y las largas horas de convivencia.

Será la más difícil de las pruebas, pero tenemos que estar preparados para enfrentar y salir victoriosos de este reto, tan importante como lo es el de la salud, porque a final de cuentas es muy posible que nos contagiemos del virus y podamos con cuidado y atenciones salir adelante, pero de lo otro, de las huellas indelebles que deja una álgida discusión familiar, pocos pueden reponerse.

Actuemos de manera inteligente, pensemos muchas veces las cosas antes de explotar.

ftijerin@rtvnews.com