Che fretta cera,

maledeta primavera,

Che fretta cera

se fa male solo a me…?

Maledetta Primavera, Loretta Goggi

Traducción mexicana libre: ¿Y yo, por qué?

            Los pronósticos, que esa es su vocación, suelen variar a modo y lo hacen ahora cuando de la peste del siglo 21 estamos hablando. Sotto voce decimos que lo peor está por comenzar a propósito de la pandemia del Covid-19, que en esencia no es ninguna enfermedad sino un síndrome que debilita las defensas naturales que cada organismo tiene de origen o desarrolla en su evolución, precisamente con la entrada de la primavera en este hemisferio. En nuestro interior sabemos que, si tenemos una enorme suerte, pasará más de un año para que los seres humanos podamos iniciar un simulacro de nuevo diseño universal en todos los ámbitos. Y me fui generoso en el cálculo.

            Me queda claro que este universo se recuperó de la gran depresión norteamericana de 1929. Roosevelt inventó el nuevo capitalismo –un pollo en cada horno, un carro en cada garaje, o algo así– lo que condujo a que cada granja avícola produjera más pollos y la Ford y la General Motors se pusieran a hacer más carros.

            El asunto es qué vamos a hacer nosotros cuando el Covid-19 se vaya a chingar a su madre.

            Porque hoy no es 1929, y hoy no tenemos en los Estados Unidos un Roosevelt que nos cuide el fundillo ni en México un Calles autoritario que nos diga que no hay que gastar. Cuando mucho, tenemos en el presidente López un remedo frágil de Ruiz Cortines, que ni siquiera juega dominó. En algunos escenarios se habla de un nuevo Plan Marshall, que sacó a flote a Europa después de la caída del fascismo, pero los Estados Unidos no están tan sobrados de lana ni tan necesitados de mercados como en 1946

            Después de esta maldita primavera, cuyas consecuencias se refieren solamente a la epidermis de nuestro ente universal, vamos a tener que reconstruir en primer lugar la economía.

            En esos términos, nos encontramos, a partir de hoy, a un mundo que tiene tres principios políticos: primero, la necesidad de relanzar antes de que desaparezca en todo el mundo la planta productiva; una abundancia de gente que puede producir pero puede consumir. Segundo, una pandemia letal que si fuera de a de veras como la peste negra del siglo XIV le arreglaba el problema al mundo: sólo se mueren los débiles, como dice un perverso mensaje de las “benditas redes” que afirma que se deja morir a los viejos para que haya más camas disponibles.

            Finalmente, la convicción de que en este mundo estamos y aquí nos vamos a quedar.

PARA LA MAÑANERA, PORQUE AHORA MENOS PUEDO ENTRAR.- Señor Presidente, con todo respeto: ¿Por qué no hace su sermón mañanero por Internet? Primero, cumpliría usted con lo que decretó la señora Scheinbaum, su empleada, de la Susana Distancia en lo que se refiere a sus paleros sembrados. Luego, creo que a los periodistas les van a restituir horas de sueño.

felixcortescama@gmail.com

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