Según la Ortografía, se escribe junto, ‘comoquiera’, cuando significa ‘sea cual sea el modo’ o ‘de cualquier manera’… Se escribe separado, ‘como quiera’, cuando significa ‘del modo que desee’: Le prepararemos el chuletón como quiera el presidente de México
Parafraseando a la Fundéu BBVA para el buen uso del español en los medios

Un mes como quiera el presidente López Obrador. Es decir, comoquiera que sea salimos con los gastos —nómina, impuestos, luz y gas incluidos— de estos 30 días de quedarnos en casa para colaborar todos en hacer más leve la pandemia.

En ese sentido, no necesita el gobierno de llamados/amenazas para recordar a empresarios, empresarias que durante todo abril deben permitir a sus empleados quedarse en sus hogares con goce de sueldo.

Pudo la 4T ahorrarse lo que dijo Marcelo Ebrard en la conferencia de prensa en la que se anunciaron las medidas de emergencia y, sobre todo, pudo el equipo de colaboradores de AMLO haber sido prudente y no insistir en videos, como el del subsecretario de Salud (López-Gatell) y la secretaria del Trabajo (Luis María Alcalde) en el que advirtieron a empleadores y empleadoras que no hay justificación en la ley para llegar a los despidos o dejar de pagar salarios completos.

Tampoco valía la pena que el SAT pidiera a los y las contribuyentes solidarizarse con México pagando impuestos.

Un mes como quieran Andrés Manuel y sus colaboradores que se les prepare el chuletón. Porque, la verdad sea dicha, un mes comoquiera sale para impuestos, nómina y todos los otros gastos.

Pero ¿y si la situación se alarga? ¿Si nos vemos obligados a seguir a un cuarto de gas no solo durante abril, sino también en mayo? ¿O si se permite a todo el mundo volver al trabajo en un ambiente de recesión global porque seguirá viva la amenaza, el riesgo de contagiarse con el coronavirus o Covid-19 —o cualquiera sea el apodo del odioso microorganismo que trae al mundo cabeza abajo?

En mayo, con la pena, ya no será como quiera AMLO o como exijan Ebrard, López-Gatell o la joven Alcalde. Habrá despidos porque quizá ni medidas como reducir salarios serán suficientes para que sigan abiertas numerosas, ¡cientos de miles! de empresas en cuyos consejos de administración no aparecen los apellidos de los ganones de siempre en México —crisis o no crisis, ellos nunca pierden—, Slim, Larrea, Baillères, Salinas Pliego, Gonda, Garza Sada, Aramburuzabala y unos pocos, unas pocas más.

¿En mayo quién tendrá recursos para solidarizarse con el SAT pagando el impuesto sobre una renta inexistente? ¿De dónde sacará el presidente de México para seguir financiando los programas sociales y las grandes obras de infraestructura de la 4T?

Quizá lo correcto sea en este abril de parálisis, además de exigir que hombres y mujeres de negocios se solidaricen con el Estado comprometiéndose a no despedir a nadie, esperar que el gobierno haga lo que no ha querido hacer: ser solidario con cientos de miles y aun millones de pequeñas y medianas empresas permitiéndoles algo tan justo como atrasarse algunos meses en el pago de impuestos, pero de ninguna manera condonarlos —nadie habla de esa inmoralidad—, o quizá dejar que durante un periodo no se pague la luz; vamos, diseñar esquemas para que las Pymes puedan financiarse con esas y otras medidas creativas que el gobierno encuentre en diálogo con el Consejo Coordinador Empresarial para apoyar al sector productivo, de tal manera de que empresarios y empresarias dediquen este mes de estar en casa no solo a ver Netflix para no morir angustiados con la pesadilla de lo que pasará a partir de mayo, sino a pensar en cómo reinventarse sin cargas excesivas para, de esa manera, llegar al final de los 30 días con ánimo y proyectos viables a desarrollarlos protegiendo puestos de trabajo en una sociedad y una economía que probablemente seguirán sin haber derrotado a la pandemia y todavía sufriendo las consecuencias espantosas de una crisis global, la peor desde las guerras mundiales.

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