Por Obed Campos

No sé si el líder nacional del Partido Acción Nacional (PAN) Marko Cortés Mendoza esté enterado de los tejes manejes de la jerarquía de esa organización política en Nuevo León, pero de que se está yendo al precipicio, se está yendo y en caída libre.

Le cuento: Amador Medina Flores, hasta antier militante desde 1999 y miembro activo desde 2005, con una carrera impecable dentro del partido y en sus encargos públicos, les aventó el arpa, como se dice por acá, a los panistas y denunció el secuestro que sufre esa organización política por parte de Mauro Guerra y sus familiares.

Amador ha sido jefe de policía de Monterrey y Guadalupe. Jefe de Protección Civil en Santa Catarina y regidor en Guadalupe en la pasada administración.

Legítimamente aspiraba a representar al PAN en las próximas elecciones en pos de la alcaldía de Guadalupe, pero se cansó de tocar la puerta de Mauro, quien nunca se dignó a atenderlo, porque, se sabe, ya tiene el presidente panista su decisión tomada.

No hay gato encerrado en el PAN: Mauro apoya a su hermana, Isabel Guerra o a su cuñado, Alfonso Robledo, para que busquen ser candidatos a la alcaldía guadalupense.

Y hablan de democracia…

¿RENUNCIA O DESPIDO?

El misógino y homofóbico diputado local Carlos Leal, quien en 2019 fue expulsado de Morena, aunque alega que renunció, ayer fue expulsado del Partido Encuentro Solidario, y vuelve a repetir la historia y cuenta que él renunció.

Lo cierto es que las dos expulsiones se debieron a su actitud misógina y ati LGBTTTIQ… y el pleito que se cargó con el dueño del partido en Nuevo León, el abogado Jorge Ruiz, mejor conocido como suegro del cantante Ernesto D´Alessio, quien ahora cobra como diputado federal por ese partido.

Lo cierto es que hubo muchos y muchas que bailaron en un veinte de contentos con la expulsión de Leal, quien no ha sabido en sus años de legislador, más que sembrar odio.

Y quien siembra vientos, Carlos, cosecha tempestades.

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