Por Francisco Tijerina Elguezabal

“No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.” // Goethe

A pesar del Covid, la falta de empleos, la inseguridad o la crisis económica, México sigue siendo mágico.

Solo aquí pueden pasar al mismo tiempo cosas como el cancelar celebraciones y cerrar las iglesias el día de la Virgen de Guadalupe y al mismo tiempo autorizar que se reabra un estadio de futbol.

Con 100 mil muertos y sin poder controlar los contagios, se sigue tentando a la suerte y a la muerte en todo el territorio nacional.

Aburridos y cansados, pero también desesperados por no tener empleo o simplemente hartos del encierro, los mexicanos salen diariamente a las calles y cada vez es más frecuente toparte con personas que pasan por alto las medidas sanitarias. Y lo peor ocurre cuando algún empleado de un establecimiento les pide cumplan con las normas establecidas y todavía se enfadan y gritonean, cuando no llegan a los golpes y los gritos.

Sí, todos estamos cansados, fastidiados de este mal, pero nuestra molestia no acaba con el virus ni impide los contagios o las muertes.

Lo más grave es que no hay ni en quién creer. Dudamos de todo y al mismo tiempo damos por ciertas noticias que aparecen en redes sociales.

¿Qué porcentaje de mexicanos creerán en las cifras oficiales de contagios y decesos? ¿Cuántos dudarán de ellas? ¿Qué opinan los ciudadanos del semáforo epidemiológico y las medidas que de él se desprenden?

¿Cómo interpretar el que sigan cerrados ciertos giros y actividades y que no se haya permitido acudir a los panteones el Día de Muertos, así como el que se esté evaluando suspender todos los festejos el 12 de diciembre para evitar aglomeraciones y al mismo tiempo en Guadalajara hayan dado permiso para que un porcentaje del aforo de un estadio pueda acudir a ver un partido de futbol.

Sí, en Estados Unidos algunos estadios permiten público presente en sus tribunas y otros no, pero hay que ver las cifras que tienen en el país vecino y ponerse a pensar.

Y no lo sólo lo anterior, para hacer comparaciones hay que considerar además las capacidades y posibilidades de atención médica que existen en otros sitios y en cada región de México; es fundamental el evaluar el porcentaje de personas que ha superado el contagio y la tasa de mortalidad.

Triste, trágico y lamentable es que en el descrédito de las instituciones nuestras autoridades hayan perdido la batalla y no se tenga ni credibilidad ni confianza en un momento crucial de nuestra historia, que ni siquiera esta lucha haya sido capaz de servir como vínculo entre gobierno y sociedad y que pudiesen tomar la bandera para liderar nuestras acciones y pasos a seguir.

Así, con todos jalan para el lado que mejor les place, conviene o creen que es el mejor, será difícil superar barreras y avanzar en pasos definitivos para terminar con la pandemia.

Si el gobierno no puede convocarnos, los ciudadanos deberíamos empezar a tomar medidas y encontrar líderes que puedan encabezar una gran cruzada de concientización.

ftijerin@rtvnews.com