Por Félix Cortés Camarillo

En el último siglo, el surgimiento de la revolución industrial y las provocadas dos guerras mundiales dieron al desarrollo tecnológico un impulso impensado; tanto, que muy pronto desató la revolución informática que nos trae a todos de cabeza por haber desdeñado de entre todas las ciencias, la médica.

En el siglo veinte conocimos los dos últimos avances en ese sentido: la milagrosa vacuna Sabin y la mejoría -que no perfeccionamiento- el trasplante de órganos humanos. Antes del siglo veinte la humanidad se esforzó y los Curie, los Koch, los Pasteur y otros héroes anónimos avanzaron por los caminos de la lucha de las enfermedades letales. No fue igual después de que Henry Ford echara a andar sus fotingos por nuestros caminos, desdeñando a la ciencia médica para perjuicio de todos nosotros. Hoy la rebatinga de los laboratorios por desarrollar una cura para los efectos de coronavirus o una vacuna para los males que provoca, ha desatado una guerra comercial de lo que poco se habla, dada la magna dimensión del mercado.

Todas las sociedades en los últimos cien años, tuvieron que doblegarse ante el embate del ébola y del virus de inmunodeficiencia humana; el primero marcó sus propias fronteras limitándose a los contagios letales en el África negra. El Sida también fue selectivo, afectando en medio de la efervescencia de la homofobia y la discriminación sexual casi exclusivamente a grupos socialmente marginales y clínicamente en peligro.

La sociedad del consumo desarrolló simultáneamente sus instrumentos para multiplicar la riqueza; uno de ellos es la bolsa de los valores. Ahí, sin que nunca se las vea, se fijan los precios actuales y futuros de las materias primas; ahí emergen las mayores fortunas del mundo y se destruyen imperios financieros cíclicamente.

En estos precisos momentos estamos entrando en uno de esos ciclos. El agua ha sido desde siempre considerada por los humanos como un elemento indispensable de vida y desarrollo en todas las áreas del quehacer nuestro. Hoy el líquido está entrando a jugar en las ligas mayores, junto con el oro, la plata, el petróleo, los cereales o los vientres de cerdo. A partir de ahora, en las bolsas de Nueva York, Frankfurt, Londres, China o México la cotización del agua va a ser un factor importante de todas las economías. País que tenga agua y la sepa utilizar puede formarse en la fila de los ricos.

Allá en Tabasco, ¿le suena?

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿va Usted a decirnos hoy en la mañanera por que no estaba enterado de que un juez de asuntos federales anda exculpando a José Luis Abarca, alcalde de Iguala cuando la desaparición de los de Ayotzinapa? ¿Va usted a esperar que le vamos a creer los mexicanos?

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