Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Mañana se llevará a cabo el debate del periódico El Norte. Hoy una de las columnas oficiales del medio de comunicación, “Fricasé”, da línea a los consejeros editoriales para que le den su “voto” al candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García. Por sus recientes encuestas, Alejandro Junco de la Vega no esconde su inclinación por Samuel. El debate refrendará esa predilección, esa reverencia.

La conformación de los consejeros, quienes son los que evalúan, es clasista: no representan a toda la sociedad; excluyente: ideológicamente no existe nadie de izquierda; conservadora: la derecha es su esencia. Este sesgo invalida el ejercicio de cualquier debate. Los resultados de quién gana o quiénes pierden, ergo, no tiene crédito, credibilidad.

La demasiada crema para tan poco taco los lleva a hacer de alabanza en boca propia, vituperio: “Si ustedes siguieron los anteriores frente a frente de los candidatos a las Alcaldías de Monterrey y San Pedro, seguro se percataron de que estos ejercicios suelen ponerse harto interesantes, ya que sirven enormidades para conocer a los candidatos tanto en sus mejores momentos como en sus peores”.

Los debates de El Norte son excluyentes, elitistas y, por tanto, antidemocráticos: “En estos ejercicios, esta casa editora se ha propuesto no encasillar, o encarcelar, a los candidatos dentro de un formato muy rígido y formulaico (sic), como lo hace la CEE, que ordena que debatan todos, hasta los que traen un 1 por ciento en las encuestas.

“Esto no es realista, hay un máximo de cuatro candidatos que poseen una oportunidad real de poder ganar la Gubernatura.

“En la política, como en el toreo, hay muchos ‘espontáneos’ que se tiran al ruedo buscando notoriedad, y lo único que logran es acaparar el tiempo de manera inútil, restándole dinámica a los mano a mano”.

No pedir peras al olmo o, en todo caso: “Quod natura non dat, Salmantica non præstat”. En su libro ¿Qué es la democracia? (FCE, reimpresión 2000), el sociólogo Alain Touraine afirma: “La democracia tiene por fin principal asegurar la igualdad no sólo de los derechos sino también de las posibilidades”. En efecto, el único “espontáneo” es Alejandro Junco de la Vega, quien no propicia igualdad ni posibilidades. La antidemocracia, pues.

Enrabiado, ya encontró a quien derrotar: “Mañana nos daremos cuenta, y también sabremos si la única dama, Clara Luz Flores, se presenta a enfrentar a un triduo de varones que la quieren hacer pedazos (y de pasadita mandarle un recado a su Jefe Supremo, Gran Jefe Pluma Tiznada)”.

Quien quiere hacer pedazos a Clara Luz es El Norte. Junco de la Vega no esconde –ya que son tiempos de celebración del autor de Pedro Páramo– su “rencor vivo” en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador, “Gran Jefe Pluma Tiznada”.

Es evidente el desprecio de El Norte al candidato del PAN, Fernando Larrazabal: no encontré una sola mención a su candidatura. Del candidato del PRI, Adrián de la Garza, sólo señala el artículo la investigación de la Fiscalía General de la República, pero de Samuel García no destaca que también tiene problemas similares.

Y entonces llegamos al quid (esencia, razón, causa, motivo, base, fondo) de este abrirse de capa, de esta ingenua y simpática exhibición de naipes:

“Por otra parte, por lo que se ha visto hasta la fecha, el candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García, ha demostrado buena labia y como los Miuras de lidia, embiste fuerte.

“¿Acaso le temerán a sus señalamientos los contrincantes a los que enfrentará mañana? ¿Saldrá bien librado de los embates que sus oponentes de seguro le propinarán por ser el puntero?”.

Alejandro Junco ya le dio el triunfo a Samuel García, condenó a Clara Luz y despreció a Larrazabal y a Adrián. Alejandro Junco ya construyó la trampa, quienes quieran caer en ella… muy su decisión.