Por Francisco Tijerina Elguezabal.

ftijerin@rtvnews.com

“Aunque los hombres se jacten de sus grandes acciones,
muchas veces no son el resultado de un gran designio,
sino puro efecto del azar”
François de La Rochefoucauld

Concentrados en las luchas postelectorales, las demandas y en el tema de si la actual Legislatura se apropia de las designaciones de los encargados de cinco empresas del Estado, pocos se han puesto a pensar en quiénes serán los coordinadores de las dos bancadas mayoritarias en el Congreso a partir de septiembre.

Corre el rumor de que tanto en el PRI como el PAN todo apunta a que esos importantísimos cargos serán ocupados por los actuales dirigentes estatales de cada uno de estos partidos.

¡Bonita cosa!

Como si Heriberto Treviño y Mauro Guerra hubiesen dado buenos resultados en las pasadas elecciones, ahora resulta que los van a premiar (o se van a premiar, vaya usted a saber) quedándose con la coordinación de sus bancadas para seguir repartiendo el queso.

Dice el refrán que “el que parte y comparte, se lleva la mejor parte” y todo indicaría que es lo que pretenden Treviño y Guerra, porque amén de manejar los recursos y personal del Congreso, serían el enlace para negociar con el Ejecutivo cualquier tema y eso, créame, no es cualquier cosita.

¿Qué merecimientos tienen ambos personajes para aspirar a tan suculenta posición?

A juzgar por sus resultados diría que más bien pocos o casi ninguno. Los dos perdieron la gubernatura y alcaldías y si bien es cierto tienen mayoría en el Legislativo esto fue una mera circunstancia, más producto de las campañas de candidatos de sus propios partidos o de la falta de perfiles del resto, pero no porque haya existido un trabajo de promoción, planeación o estrategia desde la dirigencia estatal o nacional.

Si ya les conocen y saben de sus alcances, ¿para qué entonces premiarlos? ¿Qué no hay otros panistas y priistas con más merecimientos o un mejor perfil para encabezar las tareas de sus bancadas?

Basta con darle un repaso a cada grupo para percatarse de que existen políticos que les pudiesen brindar a los propios partidos, pero sobre todo a la ciudadanía de Nuevo León, una perspectiva más brillante y de mejor futuro.

Pero ya sabemos cómo operan las cosas y quiénes en realidad definen estos nombramientos, así que no le extrañe usted el que pese a los malos resultados de su gestión los dos angelitos hagan mancuerna en el Congreso y de esta manera sigan siendo colegas.

Bien dicen que “Dios los cría y ellos se juntan”.