Entre los centroamericanos se encontraban varios bebitos, que estaban a punto de morir deshidratados, por la exposición al sol.

Las manos que salían de entre las redilas de un camión ganadero, alertaron a los elementos de la Policía Federal, sobre la presencia de personas ilegales, en el municipio de Apodaca.

Entre los centroamericanos se encontraban varios bebitos, que estaban a punto de morir deshidratados, por la exposición al sol.

Los hechos ocasionaron la movilización de unidades de los puestos de socorro, quienes rápidamente atendieron a las personas, que tenían dos días sin probar alimento.

La Fiscalía General de Justicia del Estado, inicio una investigación, para esclarecer los hechos, siendo detenido el chofer del camión de redilas.

Las autoridades indicaron que fueron treinta y cinco migrantes los rescatados, entre ellos varios bebés.

Se informó que las personas, que estaban sometidas a temperaturas de 36 grados, son originarias de GuatemalaHonduras, Nicaragua y El Salvador.

Los afectados indicaron que salieron desde hace varias semanas, de su país de origen, contactando en Chiapas a un pollero, que prometió llevarlos en camionetas con clima a la frontera de Tamaulipas.

Mencionaron que por eso se animaron a llevarse a los bebitos, pues les indicaron que el traslado era seguro y querían llegar a la frontera con Estados Unidos.

Desafortunadamente, desde un principio fueron subidos a un camión de tres y media toneladas, donde viajaban hacinados.

Afortunadamente, fueron rescatados por elementos de la Guardia Nacional y personal del Instituto Nacional de Migración.

Los guardias nacionales le marcaron el alto al conductor de la unidad de 3 1/2 toneladas, a la altura del kilómetro 049+800, la carretera Saltillo-Monterrey, a la altura del municipio de Apodaca tras observar muchas manos agarradas de la parte superior de la carrocería.

Al abrir la puerta de la camioneta, localizaron a los 35 migrantes que viajaban de pie y hacinados, además, los agentes escucharon el llanto de un bebé.

Fue en ese momento que les confesaron, que llevaban dos días sin comer y sin tomar agua, por lo que varios tenían síntomas de deshidratación.

Los centroamericanos, fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes.