Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Nada justifica realizar la Línea 5 del Metro de la estación de los Condominios Constitución hasta la Unidad Mederos. Es un proyecto oneroso e innecesario. Las rutas urbanas ya cubren la necesidad de quienes no cuentan con automóvil para trasladarse al sur y a la Carretera Nacional. La zona sur, pasando por La Rioja y hasta Santiago, cuenta con familias que, al menos, tienen un automóvil para trasladarse.

Los estudiantes del Tec (el Campus y la Prepa Garza Lagüera) y de la Uni (la zona Mederos) que carecen de automóvil, cuentan con el servicio de transporte tanto de la UANL como del ITESM. En todo caso, habría que integrar más unidades del TransMetro que lleguen a las estaciones de Félix U. Gómez para subir al Metro y trasladase a las zonas que cuentan con el servicio.

Desde hace años he sido reticente a centrar lo urbano. Las periferias son menos contaminantes, menos densas y más verdes. La movilidad, así, tiene que ser también periférica. ¿A quién le favorece la Línea 3 del Metro, olvidada hasta hace poco y con graves problemas de eficiencia y corrupción?

Para integrar a Apodaca, el aeropuerto y Pesquería era más importante “tirar” una línea de Metro desde la estación Sendero de Escobedo, tal vez por la avenida Concordia, que conectara a Escobedo, San Nicolás y Apodaca y, a la altura de Miguel Alemán, se extendiera hasta el Aeropuerto y Pesquería. Por la densidad de los usuarios, Sendero podría ser nuestra estación Pantitlán, como la de la Ciudad de México.

El proyecto de la Línea 5 del Metro es un proyecto de utilidad mínima con un costo enorme. En todo caso es más importante un tren regional, a la manera de los trenes europeos, que vaya de Mederos a Linares y que proyecte una central de autobuses para Tamaulipas y para la Carretera Interserrana. Por múltiples factores, la Carretera Nacional está tronada. El tren ligero detonaría más la zona citrícola y también sería un incentivo para incrementar el turismo que va desde los pueblos mágicos, las renovadas presas, paisajes como la Cola de Caballo, Matacanes, las cabañas del la sierra, la ruta del vino, hasta el Bioparque Estrella.

Los recursos del gasto de la Línea 5 se podrían utilizar de una manera inteligente. Para “hacer ciudad” hay que proyectar no-ciudad, ser permisiblemente periféricos. Reconvertir el concepto de “anti-ciudad posmoderna” en sustentabilidad: descentrarse.