COMUNICACIÓN EN LÍNEA 

Por Omar Cervantes Rodríguez 

A unos días de que conmemoremos un año más el Día Internacional de la Mujer, es para mí un referente casi obligado, escribir de una dama que lo es a cabalidad en toda la extensión de la palabra, además de ser una gran promotora de los derechos y la lucha feminista en nuestro país, refiriéndome a la senadora Olga Sánchez Cordero.

La también ministra en retiro y la única mujer que ha sido titular de la secretaría de Gobernación en nuestro país, además de que, junto con Benito Juárez es la única que ha servido en los tres poderes de gobierno de México, más allá de ser una servidora integra y cabal, tiene un don de gente nato y es una gran mujer en toda la extensión de la palabra.

Alguien podría pensar que hay subjetividad en mis palabras y quizás la haya, al haber sido su vocero y director general de Comunicación Social en Gobernación por casi dos años, aunque en esta ocasión, siendo ella presidenta del senado, no ocuparía defensa de nadie y sus declaraciones de este martes pasado son muy claras y precisas a propósito del dicho del presidente Andrés Manuel López Obrador de que Sánchez Cordero y el ex consejero jurídico, Julio Scherer Ibarra, tenían diferencias.

En mi calidad de comunicador político y analista, una de las características que me distinguen, habiendo trabajado para diversos políticos y funcionarios públicos de todos los niveles y de todos los partidos políticos, es que mi lealtad institucional siempre está por encima de cualquier filia o fobia cromática, además de que siempre guardaré la confidencialidad que la información de las instituciones merecen aún después de haber servido a ellas, por lo que lo único que me inspira hoy es que, en el mes de la mujer, sería justo reconocer que una de las más simbólicas en el servicio público es precisamente la senadora Sánchez Cordero.

La ministra en retiro reúne en sí misma características que la distinguen en un medio tan complejo y en ocasiones oscuro: integridad, lealtad, honestidad probada, congruencia y pasión por las causas y banderas en las que cree. 

Ella siempre actúa además, con una altura de clase y congruencia impecables que este martes quedaron plasmadas en sus declaraciones como reacción a los dichos del presidente en la conferencia matutina del pasado lunes, por los que mientras más de uno esperaban polarizar o encontrar confrontación en las palabras de la ex secretaria, hallaron conciliación y honestidad para llamarle a las cosas por su nombre.

“Entonces, nuestras diferencias fueron para defender las competencias, las atribuciones y facultades. (…) Ese fue el principal problema o la principal tensión entre el funcionario, entre el consejero jurídico y la persona de la secretaria de Gobernación que, insisto, no fue una atribución, una competencia a la secretaria Olga Sánchez Cordero; sino una atribución y competencia y facultad de la Secretaría de Gobernación”, expresó Sánchez Cordero.

Adicionalmente la presidenta del Senado comentó que, como abogados, en temas jurídicos eventualmente ella y el ex consejero jurídico diferían en sus formas de interpretar algunos temas y enfatizó que las diferencias eran por las atribuciones y las actividades que ambos mantenían en el gobierno de la autollamada cuarta transformación.

En mi caso, me consta y puedo dar testimonio de ello, porque pasé muchas horas a su lado, gocé de su confianza y cercanía, platiqué mucho en privado con ella y le aprendí muchas lecciones, sostengo que es una mujer de familia, abuela, madre y esposa íntegra, comprometida con sus ideales, defensora de los derechos humanos y de la Constitución y con una generosidad auténtica pocas veces vista en una figura pública. 

Podría contar muchas anécdotas y enumerar sus logros como secretaria de Gobernación pero me quedo con ese retrato que pinta de cuerpo entero a la dama a cabalidad que es Olga Sánchez Cordero.