Por Obed Campos

Para los que no sean de Nuevo León o no conozcan la historia reciente de estas tierras, San Nicolás de los Garza nos dio a un político, que aparte de revolucionario y bragado, era un visionario, Don Jesús Hinojosa Tijerina.

Don Chuy, como le decían de cariño, o “Don uy uy uy”, como le pusieron de mote cuando se propuso ser alcalde de Monterrey y se salió con la suya, también dirigió Agua y Drenaje de Monterrey (1997-2003) en tiempos de Fernando Canales Clariond como gobernador.

Fue tanto el éxito de Don Jesús al frente de AyD, que tuvo siempre un jugoso excedente de ganancias, como nunca antes y nunca después de él.

Había tanta lana en las arcas, que Don Jesús le sugirió al gobernador Canales Clariond embotellar la propia marca de la paraestatal de agua purificada… Y Canales le dijo que no.

Como se recordará, el lecho del Río Santa Catarina estaba lleno de canchas de futbol desde San Pedro hasta Guadalupe y aquello con ventarrones era un terregal.

Por eso, a los pocos meses, Don Jesús propuso entonces cubrir las canchas con pasto, a cuenta de Agua y Drenaje, lo cual le haría un gran favor al clima de la ciudad, al ambiente y a los deportistas… De nuevo le dijeron que no.

Esos eran prohombres, no como el actual director Juan Ignacio Barragán Villarreal, un pirrurris santurrón que ni se despeina, porque tiene al tamaulipeco Rafael González Chío para que haga el trabajo sucio, y para muestra, Barragán lo primero que hizo al llegar al cargo, fue aumentarse el sueldo.

Pero tal y como le platicaba yo ayer, como si aquí en Nuevo León no hubiera expertos, profesionales en todas las ramas, como la ingeniería, la química, la administración y hasta la mecánica, para pagar cuentas políticas de Samuel “Mattel” García, Barragán Villarreal tuvo que soportar que le escogieran el equipo, con gente como la veracruzana Ana Cecilia Cuilty Siller, a quien le dieron el cargo de Directora Comercial.

“Directora Comercial”… como si en Nuevo León se batallara para vender el agua… Y por esa faramalla a la dama le pagan una millonada.

Faramalla como la que se están aventando con Juan Carlos Pulido, dilecto coleccionista de autos exóticos, por cuenta de Agua y Drenaje y ahora “testigo protegido”.

Pero por si no fuera suficiente, en la calle ya los conocen como los miembros de “Los lodos de Agua y Drenaje” y son inspectores de la paraestatal que se comportan como verdaderos sicarios.

Para más señas, son empleados de baja, “desechables” porque no son sindicalizados y son los que hacen la chamba sucia y levantan la pepena de los cobros de los moches a las conexiones irregulares y las supuestas fugas, muchas de ellas inventadas.

Una amable lectora me escribió ayer y me dice: “Algunas sugerencias para el genio de Agua y drenaje: Prohibido el uso de albercas, revisar las casas en San Pedro, quintas, hoteles… SIN EXCEPCIONES… Ahí es donde se desperdicia más el agua”.

PERO PARA FARAMALLOSOS, SAMUEL

Ríos de tinta corrieron ayer tarde, pero para criticar al faramalloso gobernador de pacotilla que tenemos en Nuevo León, Samuel “Mattel” García, quien lució un casco en forma de sombrero tejano, lentes oscuros y tenis Nike, en su visita a las obras de la futura Presa Libertad.

Samuel creyó que se lució, pero todos los asistentes se lo comieron vivo y a pellizcos por la indumentaria.

¿Y LOS DEMÁS, COLOSIO?

No podría estar más de acuerdo con el príncipe Luis Donaldo, quien, en un lacónico comunicado que envió anoche señaló: “La corrupción mata y está demostrado…” y advirtió que, supongo que como alcalde de Monterrey, no va a tolerar “la violación a la ley y a las normas de la Ciudad”.

Afirmó el munícipe que actuarán “conforme a derecho y aplicará las sanciones correspondientes en el caso del incendio que se registró el sábado pasado en un edificio ubicado en la calle Galeana, en el Centro de la ciudad”.

Pero nada dijo de las decenas o cientos de casos más de hacinamientos que se dan por la ciudad y que, si quisiera, sus inspectores podrían hacerle una lista.

Es que ya se acostumbró su majestad a hacer como que se trabaja.

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