Por Obed Campos

Entre molesto y deprimido vieron esta semana a Jesús Nava Rivera “Tofito”, el ex payaso que preside el ayuntamiento en Santa Catarina, Nuevo León y todo porque, a raíz de denuncias vertidas en los medios, porque tenía a la mitad de la familia de él cobrando en la nómina y la otra mitad pues era proveedora de su administración, se vio forzado a cortar cabezas y achicar, aunque sea de apariencia, la nómina y la proveeduría.

El caso es que “Tofito” anda muy molesto porque tuvo que correr a todos sus familiares de su administración, donde ya se sentían muy cómodos y a voz en cuello gritaban a los cuatro vientos que ya habían despedido a “las rémoras” (así las llamaban) dejadas por Víctor Pérez y compañía.

Y era de todos conocido que sus familiares, los de “Tofito” despachaban en ese municipio, lo que no han dicho es que siguen algunos familiares de su esposa, Paola Edith García Yves, en puestos menores y algunos aviadores, protegidas directamente por él.

Anote usted que sobreviven algunos operadores de los Pérez quienes siguen trabajando en Santa y dicen que son los que están filtrando información (a mi no me vean) ya que saben que difícilmente se le dará la reelección a Nava Rivera y ven muy fuerte a Víctor Pérez… Lo que tiene a más de cuatro mordiéndose las uñas y con los pelos de punta.

Por otro lado el dueño en sociedad del PAN en Nuevo León, Raúl Gracia hizo un pacto con Nava Rivera y va a recibir con los brazos abiertos a los despedidos de Santa, porque Gracia y “Las Locas del PAN Estatal” al que no quieren es al “Oso Karateca”, como le dicen a Víctor Pérez.

Aclaro que “Las Locas del PAN Estatal” no usan camisa de fuerza ni se visten de rosa, sino que son una cofradía de jóvenes valientes y revolucionarios, según ellos mismos.

Pero el caso es que “Tofito” defendió a los aviadores, de quienes dijo que llegaron por sus méritos y que nada tuvo que ver el parentesco.

Y fue tajante: “…sí son una familia que tienen que defender un apellido” refiriéndose a los Castillo y se vio perdonavidas: “y lo siento por los Pérez, pero ellos sí se tenían que ir, y no solamente de la Administración, sino de Santa Catarina, porque le estaban haciendo mucho daño a la Ciudad”.

Y mientras el comportamiento de los familiares de “Tofito” emula a las estrellas hollywoodenses y se comportan como super stars nadie le entiende a instaurar puras nuevas direcciones sin sentido en el organigrama de la administración, como “director de correlación ciudadana” o “coordinador director de logística avanzada”.

Cualquier vecino del casco municipal le puede recordar al alcalde que se ocupe de la luz mercurial, de recoger la basura, hacer la limpieza de los parques, vigilar el tránsito, tapar baches y párale de contar.

Ponerle esos nombres rimbombantes a los puestos es sentirse miembros de la realeza o semidioses.

Y me cuentan de dinastías intocables en el ayuntamiento, como los apellidados Vaquera Gaucín, emparentados con los Navarrete, cuyos estudios no son ni de primaria, pero dirigen la clínica municipal con mejor sueldo que los médicos.

Otras familias las Reyna y las Pinales, emparentados con el regidor Javier Martínez cuyo tío Abraham que es Secretario en Desarrollo Social, y otro funcionario, Jaime Pinto, es su familiar político o los Medrano encabezados por el regidor Alejandro Medrano, o los Castillo y como diría Raúl Velasco, aún hay más.

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