El titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, informó que 10 militares y 19 criminales fallecieron tras el operativo de detención.

El secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval, informó que 10 militares y 19 criminales fallecieron tras el operativo que se realizó ayer en Sinaloa, para detener a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán; señaló MILENIO.

En La Mañanera desde Palacio Nacional, el funcionario federal indicó que también se detuvo a 21 personas y se aseguraron 26 armas largas, dos cortas, cuatro fusiles, cartuchos, seis ametralladoras, 13 vehículos y 40 camionetas, de las cuales 26 estaban blindadas.

“Con estas acciones, el Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional reafirman la indeclinable decisión del gobierno federal por continuar actuando contra la delincuencia organizada, atendiendo las necesidades que la sociedad demanda. Asimismo, refrenda su compromiso de velar y salvaguardar y bienestar de los ciudadanos garantizando la paz y seguridad de los mexicanos en el país”, agregó.

Destacó que 35 militares más resultaron lesionados por arma de fuego, quienes ya reciben atención médica y aseguró que «ningún civil inocente» falleció.

«10 militares, haciendo énfasis de sus valores lamentablemente perdieron la vida en el cumplimiento de su deber. El Estado Mexicano brindará el apoyo a los deudos realizando honores fúnebres.

«35 militares se encuentran lesionados por arma de fuego a quienes se les brinda atención médica en instalaciones médicas, hasta el momento no se tiene información de ningún civil inocente que haya perdido la vida», mencionó.

El general secretario hizo un recuento del operativo que se llevó a cabo la madrugada del jueves en el poblado Jesús María, a 45 kilómetros de Culiacán, que se detectó como el área de operación de Guzmán López para el tráfico de metanfetaminas y fentanilo. 

En esta zona, integrantes de la Guardia Nacional detectaron vehículos con gente armada, a quienes se les marcó el alto y se les pidió descender de las unidades. No obstante, se negaron y respondieron disparando contra el personal militar. 

Al iniciar el enfrentamiento, los presuntos delincuentes se refugiaron en tres domicilios, desde donde continuaron disparando con armas de alto poder, causando la muerte de siete militares.

Por tanto, se puso en marcha un plan de contingencia para hacer frente a los delincuentes con un helicóptero UH-60 Black Hawk, que disparó desde el aire para respaldar a los soldados. 

Pese a la reacción del cártel con bloqueos e incendios, Ovidio Guzmán fue trasladado en una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana a la ciudad de México y fue puesto a disposición de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada. 

Posteriormente, la Interpol México cumplimentó una orden de detención con fines de extradición y, finalmente, fue internado en el Centro Federal de Readaptación Social No. 1 (Almoloya de Juárez, en el Estado de México).

Imagen portada: Juan Carlos Bautista | MILENIO