“Expertos en derecho aseguran que en México aún queda mucho por hacer para que los juzgadores trabajen con enfoque de género, una herramienta que ayuda a visibilizar situaciones de violencia, desventaja y vulnerabilidad, y ejemplo de ello es el caso de Abril, que desató una ola de indignación ciudadana y aún está abierto”, publica hoy el periódico La Razón.

El estudio “No es Justicia”, publicado en febrero pasado por la Red por la Ciudadanización de la Justicia, que integran 14 ONG, refiere que más de 100 sentencias emitidas en ocho estados del país, se encontró que 85 por ciento carecían de perspectiva de género. 

Junto a un equipo de abogados y expertos en la materia, La Razón analizó seis sentencias y resoluciones —emitidas entre 2014 y 2019— en las que prevalecen ideas machistas, morales y religiosas por parte de los juzgadores.

Por ejemplo, un asunto en 2014, en el que dos mujeres acusan a su jefe de hostigamiento sexual; Jesús Chávez, juez Decimotercero de Distrito de Amparo en Materia Penal en la CDMX, resolvió que este caso no debía ponderarse con perspectiva de género, porque “no es el hecho de que esté involucrada una mujer”.

Para Andrea Medina Rosas, abogada feminista, la falta de perspectiva de género no sólo evidencia la falta de formación o mala fe de los jueces, sino que es una muestra de los fallos estructurales de un Poder Judicial que no hace lo suficiente de su parte, a pesar de que México cuenta con jurisprudencias y una normativa sólida a favor de las mujeres. 

“Hay un ‘conflicto de valores’ en lo que establecen estas nuevas normas, y la formación y valores de quienes las operan. Tienes una nueva legislación que habla de perspectiva de género y de derechos humanos, pero el personal que la opera no ha tenido una formación al respecto, entonces va a operar conforme sus criterios”.

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