Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

La percepción de la 4T como antifeminista iba creciendo, la derecha montándose en un tema que siempre ha repelido. Cuando cierta insensiblidad estaba en etapa de convertirse en frivolidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió dar un golpe de timón a la comunicación política y salió de la zona de conflicto del 9M que reducía este movimiento a oscuros intereses, a ser auspiciado por los poderes fácticos de la derecha.

La percepción de una Presidencia conservadora y machista se acentuó con el cambio de opinión de Beatriz Gutiérrez Müller (de apoyar al 9M y luego arrepentirse) y, también, con el anuncio de la secretaria de Gobernación, la más feminista de la 4T, de que trabajaría ese día, no como había planteado antes.

Son días febriles para la derecha porque tratan de abanderar las causas feministas cuando históricamente las desdeñan. Los intelectuales orgánicos de la derecha y los poderes fácticos aprovecharon los errores de Palacio Nacional y de los voceros confusos de la 4T como la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval (quedarse a lavar trastes, la 4T será antineoliberal o no será) o de la diputada Dolores Padierna (la derecha dividió al feminismo).

Después de días de golpeteo, Andrés Manuel entendió, a medias, la dimensión del fenómeno. Asegura que su gobierno no es machista, pero le faltó dar un salto en sus líneas discursivas porque no ha asegurado que la 4T será feminista. No basta con decir que las mujeres, desde la infancia hasta la adultez mayor y aunque sea verdad, son las favorecidas por los programas sociales de este gobierno.

El golpe de timón en las líneas discursivas de Andrés Manuel fue claro:

1.- “Los problemas de feminicidio y de violencia se originan por la pobreza, la desintegración de las familias, el abandono de los jóvenes y estamos trabajando todos los días para atender las causas que llevan a todos estos problemas sociales…”.

2.- “Nosotros estamos a favor de las mujeres. No somos machistas. Venimos de un movimiento de izquierda, aunque no les guste y ofrezco disculpas por anticipado”.

3.- “¿Saben dónde está el machismo? ¿Quiénes son los machistas y los que discriminan? Los conservadores. Por eso ahora que se ha generado toda esta polémica, nosotros lo único que pedimos es que todo mundo se manifieste, es un derecho, no se trata de una concesión… las libertades se conquistan, no se imploran, no se obtienen de rodillas, se ganan luchando de pie y caminando hacia adelante. Bueno, lo único que planteamos es no a la violencia… y no a la manipulación, no al oportunismo, si tienen problemas con nosotros que no se disfracen de feministas porque eso es hasta inmoral, ¿por qué meterse en un movimiento legítimo a agarrar banderas porque están en contra de nosotros?”.

López Obrador lo entendió: había qué cambiar la narrativa, había que legitimar al feminismo. ¿Lo entendió tarde? No. Lo que es urgente, necesario, imprescindible, es ejercer políticas públicas a favor de la mujer, de sus derechos. También atacar sin contemplaciones el feminicidio en México. Y ahí está Olga Sánchez Cordero, por si preguntan ya que la 4T será feminista o no será.

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