Por Waldo Fernández

Un valor fundamental de todo individuo y de toda sociedad es ser agradecidos. Como individuos quizás el momento en el que la mayoría lo practicamos con más vehemencia es cuando la vida nos pone en la situación de cuidar a nuestros padres, abuelos o en general a un adulto mayor por el cual tenemos estima, como sociedad lo demostramos cuando entendemos y apoyamos la dimensión social de los programas, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de ese sector de la población. 

Cuando fui diputado federal tenía muy clara y muy presente esa idea y me propuse que mi legado legislativo sería contribuir a mejorar las condiciones de los adultos mayores y a sus familiares. En ese tiempo me di cuenta que una situación que aquejaba a las familias era que quienes se tenían que hacer cargo del cuidado de ellos comúnmente tenían que dejar de trabajar o ser económicamente productivos. 

Ello me dio la idea de impulsar una reforma a la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores que permitiera crear la figura de estancias de día para adultos mayores con el objetivo de que en estos centros reciban atención y cuidados de calidad durante el día y que esto permita también que sus familiares se re inserten al mercado laboral. 

La reforma no sólo prosperó sino que fiel a mi creencia de que política pública sin presupuesto es demagogia, me di a la tarea de gestionar más de  50 millones de pesos para que en Nuevo León se empezaran a construir en los municipios de Juárez, García, Pesquería, Santiago, Montemorelos y Zuazua. Valdría la pena investigar cómo van estas obras.      

Me enorgullece que dicha política sea ahora retomada por la Ciudad de México y que haya anunciado  que proyecta abrir este año 16 guarderías para adultos mayores, una en cada Alcaldía. Un proyecto que como ya mencioné, no sólo impactará en la calidad de vida de nuestros padres o abuelos que acudan a estas “estancias de día”, sino que permitirá que quienes los cuidan vuelvan a insertarse en el mercado laboral. Un beneficio doble. 

El trasfondo de esta política es que el estado siga el ejemplo que ponemos como individuos y sociedad,  pues para nosotros los mexicanos nuestros adultos mayores son pieza fundamental, y con gusto asumimos su cuidado cuando llegan a esa etapa de la vida con plena consciencia de que eventualmente seremos nosotros los que estaremos al cuidado de nuestros hijos o alguien más.  He ahí la importancia de la estancias de día para adultos mayores, mi legado legislativo.