Adele ya es una mujer divorciada. La cantante ha logrado que un tribunal de Los Ángeles decrete secretos los detalles económicos del acuerdo de separación alcanzado con su exesposo, Simon Konecki, en el que se han repartido un patrimonio estimado en 171 millones y han establecido la custodia del hijo de la expareja, Angelo, de siete años. Pero pese a ello, se han filtrado alguna de las decisiones adoptadas como que la cantante, de 31 años, y su exesposo compartirán el cuidado del niño.

Adele Adkins y Simon Konecki se conocieron en 2011 gracias a un amigo en común: el cantante Ed Sheeran. Entonces ella vivía su gran explosión profesional gracias al lanzamiento de su segundo álbum, 21, que se convirtió en un enorme éxito internacional. Una de sus escasas apariciones juntos tuvo lugar en 2012, cuando acudieron juntos a la entrega de los premios Grammy y ella logró seis estatuillas. Sin embargo, aunque se les vio juntos en el patio de butacas, ni en esa ni en ninguna otra ocasión posaron ante los medios.

La pareja tuvo un hijo, Angelo, en octubre de 2012, y se casaron en 2016, algo que ella misma decidió contar durante un concierto en Australia. Según expertos abogados de pareja británicos consultados por el diario The Times la pareja no firmó un acuerdo prematrimonial para dividir sus bienes. Y, según esas mismas fuentes, se calcula que la fortuna de la artista supera los 171 millones de euros que en teoría ha debido ser dividida al 50%. Sin embargo, la cifra ha podido depender de si se ha tenido en cuenta el tiempo que han vivido juntos antes de casarse y de si el juez ha estimado que el talento de la cantante es su principal activo y ha considerado que el 50% es excesivo.

De acuerdo con varios medios británicos, Adele compró una propiedad en Los Ángeles en mayo pasado por más de 10 millones, situada muy cerca de la residencia de su exmarido. La cantante, además, posee una propiedad de 40 millones en Kensington y otra casa en Brighton.

Personas cercanas a la expareja indican que Simon “tiene su propio dinero”, por lo que no creen que la separación de bienes haya sido “desagradable” entre ellos, y que su única preocupación en este momento es el bienestar de su hijo.

Tras su separación, Adele comenzó a salir con Skepta, cuyo nombre real es Joseph Junior Adenuga, de 37 años, pero parece que esta relación también ha llegado a su fin, según él ha insinuado en una de sus últimas canciones.

Desde su divorcio, la galardonada cantante se ha centrado en sí misma, decidió hacer un rotundo cambio de vida y bajó cerca de 70 kilos. Ahora prepara su nuevo trabajo discográfico, vive entre Los Ángeles y Nueva York, y se rodea con grandes personalidades de Hollywood.

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