Por Jorge Narváez.

El beisbol mexicano sorprendió al presentar su calendario para el torneo de este año, pero la novedad no fue la reducción de juegos, sino que están contemplando los juegos con presencia de aficionados.

En Alemania comenzaron el futbol sin la presencia de seguidores, en Europa contemplan regresar sin aficionados, en México también se planea comenzar el Apertura 2020 sin hinchas, entonces de qué privilegios gozará el beisbol para tener el permiso de abrir sus puertas al público ¿acaso por ser el rey de los deportes?

Incluso en la Liga de China, país donde se originó la pandemia el Covid-19, están jugando los partidos a puerta cerrada.

Si bien, los directivos mexicanos han asegurado que la decisión de permitir público está condicionada a la autorización del sector Salud, y si ellos dicen que no a la afición, pues deberán de acatar la indicación. Pero si en temporada sin coronavirus la gente no va, o va sólo a partidos atractivos o con promociones al 2×1. Hasta con boletos de cortesía están presentes muy a fuerza, pues ahora con la pandemia menos (o eso espero).

Todas las directivas requieren del público en las gradas para obtener más recursos en concepto de consumo de alimentos y bebidas azucaradas y alcoholizadas. Al negar el acceso a la afición, pues no se necesita ser un experto en finanzas para conocer que los clubes dejarán de percibir miles o millones de pesos en cada juego y hasta gastarán recursos por conceptos varios.

Claro está que el beisbol regresará sin público, o bueno, debería, aun y cuando contemplen aplicar todos los protocolos de salud para evitar que se presenten más contagios.

Tal vez septiembre, mes cuando comenzará la LMB, los casos de contagios ya no sean tan elevados, pero la razón principal para negar el acceso a la afición no es otra que evitar un segundo brote de la enfermedad.

El beisbol mexicano también reúne a mucha gente en sus hogares, de eso no hay duda, pero tampoco hay duda que el futbol es más popular. Ver un partido de más de cuatro horas en la televisión puede tornarse tedioso.

Con la limitada popularidad del béisbol, así sea el juego favorito del Presidente López Obrador, la reanudación de juegos con asistencia de la afición, no parece una buena idea. No en este momento. No con el semáforo de alerta epidemiológica al rojo vivo, y quién sabe por cuánto tiempo más. No vaya a ser que el rey de los deportes también se convierta en el rey de los contagios.

Fotografía: Internet

@SoyJorgeNarvaez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.