Por Obed Campos

¿Cómo guardar las medidas sanitarias durante un operativo para combatir conductores alcoholizados? Se oye difícil, pero la realidad es que no lo es tanto.

Pero esto no significa que sea imposible, siempre y cuando se les pueda ganar a la ambición de los agentes que ven esos dispositivos como negocio itinerante.

Los operativos antialcohol acaban de regresar a la escena en Monterrey. Como tantas otras actividades se habían suspendido por la emergencia sanitaria.

Pues volvieron, pero lo hicieron mal, de acuerdo a una nota que publica hoy el periódico ABC, que dirige Juan Antonio Martínez.

“…la sana distancia entre los oficiales y los automovilistas ha dejado qué desear. Además, las boquillas de los alcoholímetros se limpian con una misma toalla. En ambos municipios, los elementos que participan en los dispositivos nocturnos utilizan un traje de bioseguridad blanco, caretas, guantes y cubrebocas,” dice el informe sobre dos dispositivos visitados por reporteros en Monterrey y Guadalupe.

Y es cierto: el alcohol y el volante, está demostrado, es una mezcla mortal…

Pero eso no le quita lo cochino y peligroso, sanitariamente hablando, que las boquillas se limpien con una misma toalla.

Los jefes de policía y de tránsito de los municipios deberían de tomar nota, porque por lo visto, va a salir más caro el caldo que las albóndigas.

Es decir, si la estrategia del operativo no se corrige, va a haber más enfermos de Covid y de influenza, que borrachos al volante…

Pero ya ve usted que a nuestros agentes de vialidad “apenas les dicen mi alma…, y ya quieren su casa aparte…”

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