Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La patria es espíritu. Ello dice que el ser de la patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan”. // Ramiro de Maeztu

Un país dividido, como lo estamos para casi todo en este tiempo, ha expresado su sentir por la acción emprendida por algunas jugadoras de la Selección Nacional de Softbol que participaron en las Olimpíadas, que por alguna razón decidieron tirar a un bote de basura uno de sus uniformes de juego con los que participaron en la justa.

Los más en contra, aunque algunos a favor, criticaron y defendieron a las jugadoras que ahora serán expulsadas de la Selección y no podrán volver a participar en ella tras descubrirse su proceder.

Personalmente no estoy de acuerdo con lo que hicieron y creo que esos simples trozos de tela, como los calificó alguien que me expresó su punto en contra, son un recuerdo único e invaluable por su inmenso significado.

A favor de las jugadoras debo decir que amén de que viajan con gastos mínimos, tendrían que haberse hecho cargo con sus propios recursos en caso de un exceso de equipaje. La verdad es que nada más porque los Autobuses Amarillos no tienen corrida a Japón, porque de otra manera los directivos del deporte en nuestro país los hubiesen mandado en camión.

Pero más allá de andar de patrioteros, lo que si nos debería de encabritar son los tristes y pobres resultados que a cada Olimpiada tenemos y deberíamos empezar a exigir cuentas y resultados a los encargados del deporte azteca.

Porque visto está, no es un asunto de partidos o política, nos ha ido mal o peor con unos y otros y lo más grave es que en nuestro país existe el talento para brillar en muchas disciplinas, sin embargo ni reciben el apoyo ni se les brindan las facilidades para poder convertirse en deportistas de alto rendimiento.

Política, grilla, intereses, compadrazgo, amiguismo y hasta negocios que benefician a los jerarcas, son lo que priva en el deporte y a los dirigentes lo último que les interesa son los resultados por la simple y sencilla razón de que nadie les pide resultados ni les llama a cuentas.

A los mexicanos nos cuesta un montón de dinero el entramado del deporte representativo, pero ese dinero en su mayoría se queda en los bolsillos de unos cuantos y no llega a donde debería llegar.

Es tiempo de cambiar y empezar a exigir. Es tiempo de acabar con los vicios y corruptelas de Asociaciones Estatales, Federaciones Nacionales y del Comité Olímpico, más los encargados del deporte en nuestro país. Cuando lo hagamos podremos empezar a pensar en grande y dejar de hacer el ridículo en cada Olimpiada.

ftijerin@rtvnews.com