Por Félix Cortés Camarillo

En el sobrevuelo de Cancún a Washington el canciller Marcelo Ebrard subió un mensaje electrónico afirmando que su jefe, el presidente López, quiere «relanzar una visión común» de los tres socios del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, México y los Estados Unidos.

            Preguntado sobre el contenido de las conversaciones que hoy jueves tienen lugar en Washington entre López, Biden y Trudeau, el presidente López afirmó que el asunto de la contrarreforma energética en México no estaba en la agenda de la cumbre tripartita de hoy; sin embargo, agregó, si se ofrece puede explicarle a Biden el propósito de este despropósito. Hace unos días, a la misma pregunta dijo que le explicaría al presidente de los Estados Unidos que a él lo que le importaba era que las compañías de energéticos dejaran a robar en México.

            Ciertamente el tema de la contrarreforma energética no está en la agenda, formalmente. De hecho, se va a hablar de salud, migración e integración económica.

            Para el asunto de salud, el afamado subsecretario de Salud, López-Gatell, que forma parte del séquito, seguramente pretenderá darle lecciones al Dr. Fausci, el encargado norteamericano del asunto, sobre las bondades del escapulario que lleva su jefe supremo, la efectividad del detente ante los contagios del Covid 19 y la teoría de su jefe directo el doctor Alcocer, de que él no deja que sus nietos de vacunen porque los niños poseen un sistema inmune que se vería afectado con las vacunas.

            En el tema migratorio el especialista es Marcelo Ebrard. No puede escaparse el dato de que los mexicanos indocumentados capturados y deportados por los Estados Unidos es casi igual al de los muertos por el Covid en nuestro país: medio millón. Si bien la preocupación de la cuarta simulación es contener la ola migrante que viene de Centroamérica, a los Estados Unidos les interesa el éxodo de mexicanos, prueba fatal de que no encuentran en su próspero y feliz país el empleo que andan buscando allá.

            Nos queda la integración económica regional, para la que asisten a las reuniones los secretarios de Hacienda y Economía. A nadie se le escapa que en este departamento el asunto troncal son los reparos que los empresarios de los Estados Unidos y Canadá, que tienen millones de dólares invertidos en nuestro país precisamente en el campo energético, ante las demagógicas intenciones de la contrarreforma del presidente López.

            Entonces, ¿qué se le perdió a Andrés Manuel López Obrador en Washington?

            Absolutamente nada. Si por su voluntad fuera, no estaría hoy en la capital de los Estados Unidos. Sabe muy bien que su política no es bien vista ni en la Casa Blanca ni en el Capitolio. Pero esta reunión cumbre la convocó el presidente Biden. Ni modo de hacerle un desaigre. No es que se vea mal: simplemente no es posible.

            Los comunicados oficiales nos van a decir por la noche que las pláticas fueron sinceras y fructíferas. De lo primero, no lo dudo conociendo a los políticos gringos. De lo segundo lo cuestiono, conociendo a los políticos y las políticas de la cuarta simulación.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Reportes de Washington afirman que los legisladores norteamericanos que votarán en contra de la reforma migratoria de Biden, facilitando la legalización de los mexicanos indocumentados están muy preocupados. Se enteraron de que el presidente López los va a exhibir, con sus nombres y apellidos, en la mañanera, para ponerlos en ridículo.

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