Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Las muchas promesas disminuyen la confianza”
Horacio

Dicen que “la burra no era arisca, la hicieron a palos”.

Luego de tantos años y tantas veces ver consultas públicas balinas, mentirosas, chafas, de escenografía, terminas por no confiar en ellas porque sabes que la mayor parte de las veces son una mera “puesta en escena” ya que el resultado final se tiene de antemano y sólo se hace la faramalla para “taparle el ojo al macho”.

No digo que en esta ocasión sea así, pero… cuando te pones a pensar en las formas y sobre todo el fondo de lo que se pretende resolver, te asaltan las dudas y obvio, a como anda aquí la seguridad, nadie te defiende.

Resulta que del 24 al 28 de enero se realizó la primera Consulta Infantil y Adolescente rumbo a la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo, Nuevo León y en ella, aseguran, participaron 24 mil niños y jóvenes de entre tres y 17 años.

No dudo de las buenas intenciones de Ximena Peredo Rodríguez, Secretaria de Participación Ciudadana del Estado, pero sí dudo, y mucho, de la consulta, el número de participantes y por ende de sus resultados, además de la utilidad práctica de preguntarles cosas así a los críos.

Para empezar, ¿cómo y dónde pudieron consultar a 24 mil 110 infantes y jóvenes en tan sólo cuatro días en plena pandemia y con un frío de los mil demonios?

Dijo doña Ximena al hacer uso de la palabra: “Necesitamos que ustedes nos digan cuáles son los problemas que tenemos que resolver, cómo están, qué anhelan, cómo quieren que sea este nuevo Nuevo León, por eso estamos hoy aquí”.

¡Ah caray! Entonces no entendí. Se supone que en las elecciones votaron por su jefe, el Gobernador Samuel García, porque se suponía tenía un diagnóstico de los problemas del Estado y para ellos una gama de soluciones, pero ahora resulta que no tienen ni remota idea y le empiezan a preguntar cuáles son los problemas que tienen que resolver, para con las respuestas empezar a hacer un documento que en la teoría es el eje rector de todas las acciones de un gobierno.

¿Estarán igual en el resto de las áreas?

Será porque soy mayor y fui criado bajo estas costumbres y aunque no todos sus elementos eran los mejores, debo decir que valores como el respeto, la disciplina y sobre todo la diferencia entre el bien y el mal, nos entraban por la buena o con una nalgada, pero nos entraban, a diferencia de la formación de hoy en día en donde ves constantemente a padres de familia siendo rehenes y esclavos de sus propios hijos.

¿Tendrá la capacidad, pero sobre todo la experiencia y el raciocinio necesario para evaluar escenarios y circunstancias y de esta manera ponderar qué es lo más urgente, apremiante o más importante que debe atender un gobierno?

Me parece que para eso que andan buscando existe infinidad de especialistas en distintas áreas que con base a su experiencia pueden darnos luz.

Lo de los 24 mil niños consultados me parece que es un asunto del tipo de Nieves, aquella mujer de Múzquiz, famosa por sus exageraciones, que cuando le preguntaron el tamaño del pastel de la boda a la que fue un día antes volteó a ver el quiosco de la plaza y el marido le advirtió: “Mídete Nieves, mídete”.

ftijerin@rtvnews.com