Por segundo fin de semana consecutivo, habitantes del sur de la ciudad de Monterrey recabaron firmas en su rechazo total a la construcción elevada de la Línea 5 del Metro.

De acuerdo con los inconformes hasta el momento ya han logrado hasta el momento 13 mil firmas recolectadas.

De acuerdo con los inconformes, el objetivo de estas acciones es la de hacerle entender a las autoridades sobre las posibles afectaciones que habría en todo el sector, pero principalmente sobre la avenida Garza Sada.

La recopilación de rubricas en esta ocasión se llevaron a cabo en tres plazas distintas a través de módulos.

En estos lugares, los representantes de las juntas de vecinos de este sector de la ciudad estuvieron informando a sus habitantes y comunidad en general de los riesgos que traería la línea 5 del metro elevada.

Al ser entrevistado sobre las acciones que llevaban a cabo, Leopoldo Ita, representante de los inconformes destaco la falta de transparencia por parte de las autoridades.

Señaló que en las reuniones ni siquiera les han otorgado una explicación a fondo del trazo y desarrollo de la obra de movilidad masiva.

«Estamos hablando de un monorriel que no tendría conexión compatible con los otros sistemas que existen actualmente, por otro lado, los renders tampoco son lo equivalente a la ruta actual por donde se supone que correría».

«También que nos quieran polarizar, no somos clasistas, lo que vemos es que la movilidad no se va ver solventada, porque Revolución, Garza Sada y Lázaro Cárdenas se ven afectadas y el metro sólo va a llegar a Mederos», destacó.

Aseveró que las autoridades en las reuniones que han sostenido ni siquiera les han especificado el tipo de construcción y se tendría una reducción.

El representante de los vecinos aseveró que las autoridades en su afán de construir las Líneas cuatro y cinco han descuidado otras zonas que en verdad requieren del servicio. Más específicamente, señalaron que no tomaron en cuenta a los municipios de Juárez o Apodaca dónde sería más necesario.

La noche del viernes el titular de Movilidad en Nuevo León, Hernán Villarreal siguió justificando la construcción del metro elevado. 

«Por cuestiones de tiempos, de maniobras y de trabajos en su construcción como en costos, lo mejor es hacer un metro elevado, en una obra elevada nos tardaríamos hasta cuatro años para su operación con un costo de 16 mil millones de pesos, mientras que de hacerlo subterráneo nos costaría hasta 49 mil millones de pesos y construirlo más de nueve años».