Un informe de Data Cívica y del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) reveló que el incremento de la violencia armada ha afectado desproporcionadamente a las mujeres jóvenes, pues ahora son asesinadas en el espacio público y con armas de fuego.

El reporte “Claves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México”, presentado este 28 de mayo por ambas organizaciones, indica que, con base en los registros de mortalidad del INEGI, de 2007 a 2017 el homicidio de mujeres se cuadruplicó en el espacio público, pues pasó de 0.7 por cada 100 mil habitantes a 2.5, y en la vivienda pasó de 0.8 en a 1.5.

Lo anterior se debe principalmente al repunte de la violencia en vía pública, “desde nuestra perspectiva, esto nos revela que tenemos prácticamente tres fenómenos que atender: la violencia armada en público; la violencia en casa, con arma de fuego; y la violencia en casa que ha permanecido casi inalterada”.

Durante la presentación, las investigadoras señalaron que, aunque la abrumadora mayoría de las víctimas asesinadas son hombres -213 mil 608 en 2017-, el estudio se centra en los homicidios de mujeres por la evidencia de que las matan de manera sistemáticamente distinta, lo que requieren un tratamiento diferenciado y soluciones específicas.

Por ello, entre las propuestas que plantea el estudio para reducir el asesinato de mujeres se encuentra un control efectivo de armas y la desmilitarización de la seguridad pública, además de enfrentar adecuadamente la violencia en casa y revertir la falta de datos referentes al tema.

“La pregunta que queremos responder es dónde y cómo matan a más mujeres, y cómo es que este fenómeno cambia. La intención es arrojar luz las políticas que, según los datos, podrían ser más fructíferas para reducir los asesinatos de mujeres, encajen o no en las definiciones penales de feminicidio.”

En ese sentido argumentaron que este aumento no sólo está asociado con “delincuencia”, sino también a la militarización de la seguridad que se intensificó desde 2006 cuando se lanzó la llamada “guerra contra el narcotráfico”, aunque también se ven afectadas por los asesinatos en la vivienda.

Otro de los hallazgos del estudio es que gran parte del incremento en el número de asesinatos tanto en hombres como en mujeres se explica por la violencia armada; pues la tasa de asesinato por arma de fuego pasó de ser de 8.9 por cada 100,000 en el 2007 a 32.7 en el 2017 en hombres, y de 0.7 por cada 100,000 a 2.7 en el caso de las mujeres.

El informe enfatiza que entre las principales víctimas por el incremento de esta violencia se encuentran mujeres entre los 20 y 35 años, pues las tasas de estos dos grupos de edad para mujeres se triplicaron en tan solo 11 años.

En cuanto a violencia familiar, del total de asesinatos ocurridos entre 2003 y 2017, en el 5.1% de asesinatos de mujeres se registró por esta modalidad; de 2012 al 2017 el 3.6% registró un parentesco con el presunto agresor.

En conclusión, el estudio plantea que además de exigir políticas para atender, castigar y prevenir la violencia de género, también se tienen que exigir políticas que hagan frente a la crisis de inseguridad en el país.

Entre ellas, políticas que garanticen un control efectivo de armas; la desmilitarización de la seguridad pública, y el fortalecimiento de las instituciones civiles para que México sea capaz de enfrentar a la violencia de manera inteligente, focalizada, transparente y justa.

Foto propiedad de: Archivo / Cuartoscuro

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