El cuerpo del activista chihuahuense Cruz Soto Caraveo fue encontrado en una locación aún no determinada. El hallazgo fue confirmado por la organización civil Cencos, que exigió justicia por el crimen contra el activista de la sierra tarahumara.

Soto Caraveo era integrante del Colectivo de Familias Desplazadas Forzadamente de la Sierra Tarahumara, y él mismo había sufrido el éxodo obligado de su localidad, desde 2014, junto con su familia y amigos.

El desplazamiento se dio por amenazas del crimen organizado, que quería apoderarse de las tierras de la comunidad de Monterde, municipio de Guazapares, para cultivar droga.

Caraveo desapareció el 13 de octubre y desde ese día se realizó una exigencia al Gobierno de Chihuahua y las autoridades del Gobierno de México para dar con su paradero.

El activista fue interceptado por desconocidos en Chihuahua, cuando partía rumbo a Témoris. Éstos lo esposaron y se lo llevaron.

Cruz Soto había logrado regresar a su comunidad en 2018, con acompañamiento policiaco. Sin embargo, un día después del hecho se encontró sin vida a un familiar de su esposa, con una amenaza directa hacia el activista, por su labor para denunciar el desplazamiento.

Por el momento no ha habido pronunciamientos del estado o el Gobierno Federal por el crimen.

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